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Agosto 2014

Rigoberta Menchú: por la paz y los derechos humanos

Escrito por  Lucia Prade
Rigoberta Menchú: por la paz y los derechos humanos

Rigoberta Menchú Tum es activista de los derechos humanos de Guatemala. Nació en el año 1958 en una numerosa familia campesina de la etnia indígena maya-quiché. Tras haber pasado una dura infancia y juventud, en medio de la lucha contra la guerrilla, la pobreza y la represión, ha podido dar solidez a su discurso y ser reconocida mundialmente por su activismo por los derechos indígenas.

Rigoberta Menchú es autora de muchos libros, entre ellos Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, donde cuenta su experiencia de vida en las aldeas indígenas, los problemas entre las comunidades y la forma como ha podido salir adelante y llegar adonde está hoy, siendo una de las principales portavoces de esa realidad local. “Los niños tenían que ser como gentes adultas” –cuenta–, nunca han tenido contacto con juguetes de plástico, pero sí jugaban con la naturaleza, con los animales, con los árboles. Era una cultura diferente, de profundo respeto hacia la tierra.

Con la represión de las clases dominantes guatemaltecas, las familias indígenas empezaron a unirse para reivindicar sus derechos, y ya de joven Rigoberta comenzó a relacionarse con la lucha en pro de su pueblo,objetivo que más tarde le costó la persecución y el exilio. Rigoberta cuenta que la extrema discriminación ha llevado a los pueblos indígenas a ocultar poco a poco su identidad, ya que el régimen trataba de quitar todo lo relacionado con la cultura y la religión propias de las aldeas. En esta época se dedicó a aprender el castellano y otros idiomas indígenas para poder trabajar como un eslabón que uniese a los pueblos que tenían una cultura en común y que, debido a su independencia, estaban destinados a desaparecer bajo la fuerte represión que estaban soportando. Más adelante empezaron a sufrir persecuciones, torturas y la muerte de muchos indígenas en plazas públicas, como en el caso de su hermano mayor.

Ante esa situación, Rigoberta decidió no rebelarse contra la guerrilla, como muchos de sus hermanos, sino empezar una campaña pacífica de denuncia del régimen guatemalteco y de la violación de los derechos humanos que ha vivido ella misma, su familia y muchas comunidades indígenas. Para escapar de la represión, se exilió, y en el año 1988 regresó a Guatemala, con protección internacional de las Naciones Unidas, y siguió su trabajo de denuncia contra las injusticias.

GQHEB-rigobertaEn 1992 la labor de Rigoberta Menchú fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz. Su posición le permitió actuar como mediadora en el proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla iniciado en los años siguientes. Rigoberta cree que todavía la población de Guatemala vive con miedo de que vuelva la represión, el militarismo y la dictadura, y que los principales problemas que enfrenta hoy su país son el analfabetismo, la pobreza y el hambre. “Se han idealizado mucho los acuerdos de paz, pero (...) la paz debe consistir también en tener qué comer y tener trabajo y oportunidades”, comenta en una entrevista.

Aun así, afirma que también hay logros positivos desde aquella época, como por ejemplo, que la espiritualidad maya ya no se practica en secreto, los idiomas mayas son oficiales, se ha rescatado el manejo del calendario maya (como guía de futuro), y que, por lo tanto, su historia también empieza a ser oficial. También considera que el ambiente de hoy es más libre para los jóvenes, lo que les genera más posibilidades de tener conciencia y aprendizaje.

Recientemente, Rigoberta ha sido una de las fundadoras del partido político Wianq, formado fundamentalmente por personas de origen maya, y que trabaja para defender los intereses de las poblaciones indígenas en Guatemala. Este hecho le ha generado muchas críticas, ya que la política está relacionada con la corrupción en muchos países del mundo, y en Guatemala no es diferente. Aun así, cree que lo más importante es que haya una representación de estos pueblos en el sistema de gobierno actual, pues ya es inviable vivir aislados. Para Rigoberta, “un líder no es el que se autonombra, es el que sabe escuchar a la gente”, y “lo más importante es que seamos capaces de crear autoestima en la gente y generar una población más sana, más armoniosa, que empiece a buscar la armonía en lugar de la victimización”. Por eso sus esfuerzos son en pro de buscar la calidad humana, más allá de los cargos o puestos.

También ha creado la Fundación Rigoberta Menchú Tum a raíz de recibir su Premio Nobel, y se dedica fundamentalmente a realizar acciones de educación e iniciativas de autodesarrollo, con el objetivo de defender los derechos humanos y contribuir a la construcción de una ética de paz mundial. El código de ética para una era de paz de la fundación es:

“No hay paz sin justicia,

no hay justicia sin equidad,

no hay equidad sin desarrollo,

no hay desarrollo sin democracia,

no hay democracia sin respeto a la identidad y

dignidad de las culturas y los pueblos”.

Rigoberta Menchú es un personaje importante de lucha y reivindicación pacífica, que nos puede servir como ejemplo para tiempos difíciles como el que estamos viviendo actualmente. Su reconocimiento internacional la ha llevado a recibir numerosos premios y reconocimientos, pero también a dar la vuelta al mundo con un mensaje de paz, igualdad y justicia.

http://www.frmt.org/es/

http://www.elortiba.org/rigomen.html

Burgos, Elizabeth. Me llamo Rigoberta Menchú, y así me nació la conciencia. Siglo Veintiuno Editores

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