Marzo 2015

La música nos hace más inteligentes

Escrito por  Sara Ortiz
La música nos hace más inteligentes

En otoño del 2014 hemos tenido los resultados de una investigación en la Universidad de Texas en Arlington, Estados Unidos. Este equipo de investigación ha utilizado tecnología de electroencefalografía (EEG) para medir la actividad eléctrica de neuronas en los cerebros, y apreciaron diferencias entre las personas con formación musical y las que no tenían ese adiestramiento.

La diferencia está en el procesamiento en las respuestas de los lóbulos parietal y frontal. Los músicos, todos los cuales habían estado tocando música clásica durante más de quince años, superaron a los no músicos en las respuestas neuronales medidas por EEG sobre las tareas relacionadas con la memoria de trabajo.

Las personas que han recibido adiestramiento musical procesan los materiales lingüísticos una fracción de segundo más rápido que quienes carecen de dicha formación musical. Además, las respuestas neuronales de los músicos en la zona media frontal del cerebro fueron de 300 a 500 milisegundos más rápidas que las de los no músicos, y las respuestas en el lóbulo parietal fueron de 400 a 800 milisegundos más rápidas que las de estos últimos.

Los lóbulos prefrontales son el sustrato anatómico para las funciones ejecutivas que nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un fin y comprenden la atención, planificación, secuenciación y reorientación. El lóbulo parietal se halla directamente detrás del lóbulo frontal del cerebro y es importante para el procesamiento de las percepciones, la atención y la memoria. Se trata de la zona cerebral que está encargada especialmente de recibir las sensaciones de tacto, calor, frío, presión y dolor, y de coordinar el equilibrio.

ciencia para poetas musica e inteligencia¿Es posible que una diferencia de milisegundos nos haga más inteligentes? ¿Es posible que esta diferencia nos aumente las posibilidades de éxito o de felicidad –que no siempre van de la mano–? Todos habremos constatado que algunas decisiones importantes las tomamos después de días de reflexión, así que objetiva y lógicamente este experimento solo estaría clasificando, una vez más, a los seres humanos en función de la velocidad, en este caso de reacción mental. Pero, por otro lado, todos sabemos que la música nos es altamente beneficiosa y es una de las expresiones que nos hace más típicamente humanos.

Decía hace veinticinco siglos el filósofo griego Platón: «La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo». No creo que este filósofo tuviera la tecnología de los electroencefalogramas, pero algo debió de notar en las personas educadas a través de las artes de las musas para pedir, en su Estado ideal de La República, que la educación incluyera en las edades tempranas gimnasia y música. Gracias a esta educación en nuestra infancia, llegada la edad adulta nos encontraríamos con un Estado que reflejaría la justicia en toda la sociedad.

La música siempre ha sido amiga de la filosofía. Desde que Sócrates considerara que la filosofía era la música que le había ordenado vivir el dios Apolo hasta que Nietzsche afirmara que la vida sin la música sería un error, toda la civilización occidental ha vivido consciente de que es necesaria la armonía para elevarnos, para vivir lo más extraordinario, lo más intenso. Y lo hemos usado: desde los cantos gregorianos a la música revolucionaria, de las marchas militares a las canciones de dulce amor, de las nanas de cuna a las canciones picantes de cabaret, siempre hemos sabido que a través de la música somos capaces de captar algo más allá de los hechos, que nuestra mente funciona más clara y más brillante si las vibraciones hechas armonías acarician nuestra piel.

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