Junio 2016

Artemisa, el espíritu indómito de cada mujer

Escrito por  Carina Paulinelli
Artemisa, el espíritu indómito de cada mujer

Acaba de publicarse (editorial Kairós) un excelente libro con este nombre. La autora, Jean Shinoda Bolen, es psiquiatra, analista junguiana y autora del famoso libro Las diosas de cada mujer. Nos sorprende una vez más con la oportunidad de explorar el arquetipo de la «activista», la mujer indomable e indomada.

El espíritu indómito es un atributo de las mujeres que tienen a Artemisa como arquetipo activo. Artemisa es la diosa griega de la caza y la Luna, conocida como Diana para los romanos. Es la hermana gemela de Apolo y la primera en nacer. Como diosa de la caza, se desenvuelve en la naturaleza armada con un arco y un haz de flechas. Protectora de las jóvenes y parturientas (la planta que lleva su nombre, la artemisa, era utilizada por las comadronas para aliviar el dolor). Artemisa es una predisposición arquetípica a las relaciones igualitarias y fraternales con los hombres, da un sentido de hermandad a las mujeres, representa la capacidad de apuntar a un objetivo lejano o enfrentarse a un desafío.

A través del mito de Atalanta, la autora hace un recorrido por la psiquis femenina, en donde podemos observar la plasmación del arquetipo Artemisa por excelencia. Atalanta es la famosa corredora y cazadora de un antiguo mito griego. Cuenta la historia de una mujer mortal que, al nacer, fue abandonada a su suerte para que muriera, pero sobrevivió; según los antiguos narradores, gracias a la protección de Artemisa.

Atalanta ejemplifica el espíritu indómito que hay en la mujer cuando se niega a abandonar lo que sabe que es auténtico para sí misma, es el espíritu interior que no se somete, una voluntad inquebrantable. Artemisa personifica el arquetipo de la diosa virgen, una mujer que es una en sí misma psicológicamente, su parte arquetípica conserva la autonomía de su vida interior.

Artemisa y la Luna

Nuestro idioma todavía refleja la relación entre las mujeres y la Luna: mens significa «luna» en latín. La menstruación, el embarazo y la menopausia reflejan los tres estadios de la Luna, y las tres fases de la gran diosa como doncella, madre y anciana sabia.

Artemisa, Selene y Hécate son las tres diosas de la Luna. Cada una de ellas representa una fase de la vida: Artemisa es el arquetipo de la Luna en cuarto creciente, la que crece y es joven. Selene es el arquetipo de la Luna llena, es llena en sí misma y no es una diosa madre, mientras que Hécate es el arquetipo de la Luna en cuarto menguante, la mujer anciana y sabia, la misteriosa que desaparece gradualmente en su parte oscura...

Artemisa, arquetipo de diosa virgen

Artemisa, Atenea y Hestia son las tres diosas vírgenes. Como arquetipos difieren en atributos y valores, pero tienen una importante cualidad en común: tienen un centro interior que radica en sí mismas. La estrategia inteligente es el don de Atenea; el centrarse de modo introvertido es la cualidad de Hestia. Representan los tres estadios de la vida de una mujer. Artemisa es la más joven. Atenea es práctica y competente, la diosa que nunca perdió la cabeza ni el corazón, es la personificación de la adulta sensata. La silenciosa y centrada es Hestia, la mujer sabia y anciana.

El arquetipo de la diosa virgen representa esa parte de la mujer que no pertenece a un hombre, que no la mueve a necesitarlo ni a recibir su aprobación. La virgen es esa mujer que es una en sí misma, que puede vivir en la privacidad de la vida interior, es el aspecto independiente e impersonal de la psicología femenina.

Artemisa y activista

Las mujeres Artemisa suelen volverse activistas en defensa del feminismo, de la justicia social y en defensa del medio ambiente. Se ven llamadas a la acción por acontecimientos externos y por una reacción interior de hacer algo al respecto. Isabel Allende dice sobre este libro «En este bello e inspirador libro, Bolen muestra que una mujer puede recurrir a su valor y a su pasión para cambiar el mundo».

Los arquetipos

Un arquetipo es un patrón, y cada arquetipo de diosa griega tiene características reconocibles que encajan en ese patrón. Sin embargo, una mujer es mucho más que su arquetipo, es única, como sus huellas.

Todos los arquetipos son potenciales, y cualquiera de ellos puede, durante un tiempo, ser muy importante y subyacer en una fase de la vida. Los arquetipos son un modo de ver la geografía psicológica de una persona. Tendrán características comunes las que compartan el mismo arquetipo, pero cada persona es única y representa una variación especial de ese arquetipo.

La vida que tenemos, con sus reveses y giros, es una historia propia y personal, es nuestra historia. Los caminos de la vida pueden ser laberínticos. Caminar por el laberinto de Chartres es instructivo, no hay calles sin salida, pero hay veintiocho giros en forma de U de 180º que forman parte del viaje. Y esos cambios de dirección exigen tomar decisiones, exigen poner en práctica las cualidades de autodeterminación que forman parte del arquetipo de Artemisa.

En este magnífico libro, la autora pinta un retrato muy ameno de «mujeres Artemisa» públicas de la actualidad del cine o la política. Y muestra cómo dicho arquetipo ofrece un camino para que las lectoras orienten su búsqueda personal hacia su auténtico Yo.

Bibliografía

Artemisa, el espíritu indómito de cada mujer. Jean Shinoda Bolen. Editorial Kairós.

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