Jueves, 01 Febrero 2018 00:00

Cervantes, lector de Platón

En el Renacimiento, en Europa resurgieron con ímpetu las filosofías griegas y romanas y los textos herméticos. Fueron las semillas de oro que siempre germinan cuando un nuevo ciclo aparece en la Historia. Cervantes, gran lector, como él mismo reconoce, en sus obras nombra con admiración a grandes filósofos y escritores clásicos, entre ellos a Platón.

Veamos cómo nuestro escritor más célebre se inspiró en este gran filósofo en algunos párrafos de sus obras.

En el primer capítulo de la segunda parte, don Quijote habla con sus vecinos: « Y en el discurso de su plática vinieron a tratar en esto que llaman razón de Estado y modos de gobierno, enmendando este abuso y condenando aquel, reformando una costumbre y desterrando otra, haciéndose cada uno de los tres un nuevo legislador, un Licurgo moderno o un Solón flamante; y de tal manera renovaron la república que no pareció sino que la habían puesto en una fragua, y sacado otra de la que pusieron » . Solón y Licurgo son personajes nombrados por Platón, en sus libros La República y el Timeo .

La Dueña Dolorida, personaje que sale en la segunda parte del Quijote, nos dice: « De las buenas y concertadas repúblicas se había de desterrar a los poetas, como aconsejaba Platón » .

Pero lo que más nos conmueve al leer el Quijote es el amor tan puro y noble que don Quijote siente por su dama, la sin par Dulcinea. Y también el amor que siente por todos los seres humanos, a los cuales siempre está dispuesto a ayudar y a proteger de las injusticias. Sin la doctrina del amor, nos dice Platón, no se podría entender la teoría de las Ideas. La dama, en caballería, representa esa parte más elevada y heroica del caballero, es el grial en una de sus interpretaciones. También simboliza su ideal; por eso el caballero se esfuerza tanto en vencer en sus aventuras: cuantas más supere, más cerca está de ella.

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El amor es un tema constante en todas las novelas de Cervantes. El mismo don Quijote nos dice que milita «bajo el Estandarte del Amor», pero sobre todo insiste, en varias ocasiones, en matizar que el amor que él siente por Dulcinea es de los llamados platónicos.

A Sancho le parece extraño que la joven Altisidora se haya enamorado de don Quijote, y se lo dice a su señor, el cual le contesta:

« Advierte, Sancho –respondió don Quijote–, que hay dos maneras de hermosura: una del alma y otra del cuerpo; la del alma campa y se muestra en el entendimiento, en la honestidad, en el buen proceder, en la liberalidad y en la buena crianza, y todas estas partes caben y pueden estar en un hombre feo; y cuando se pone la mira en esta hermosura, y no en la del cuerpo, suele nacer el amor con ímpetu y con ventajas. Yo, Sancho, bien veo que no soy hermoso, pero también conozco que no soy disforme; y bástale a un hombre de bien no ser monstruo para ser bien querido, como tenga los dotes del alma que te he dicho » .

Este tipo de amor es el que corresponde al primer escalón, en el camino del amor, del cual habló Diótima a Sócrates, en el libro El banquete de Platón.

La locura heroica
Varios de los personajes de la novela del Quijote piensan que este está loco por dejar su vida cotidiana y emprender aventuras heroicas. Hay un personaje, al final de la segunda parte de la novela, que le dice a don Quijote:
« ¡Válgate el diablo por don Quijote de la Mancha! ¿Cómo que hasta aquí has llegado, sin haberte muerto los infinitos palos que tienes a cuestas? Tú eres loco, y si lo fueras a solas y dentro de las puertas de tu locura, fuera menos mal; pero tienes propiedad de volver locos y mentecatos a cuantos te tratan y comunican » .

Si leemos a Platón, entenderemos que cuando el alma quiere conocer ese mundo inteligible, y quiere acceder a ese mundo de los ideales, el alma está poseída por un dios que se llama Entusiasmo, y entonces todos aquellos que ven a ese ser ven que tiene el alma enamorada, pues lo van a ver como si estuviese loco; su familia, sus amigos, sus vecinos van a pensar que está loco. Ese dios que se llama Entusiasmo es Dionisos y también es el dios loco. Dionisos enloqueció cuando descubrió la vid, símbolo de sabiduría e inmortalidad. Y don Quijote pasa por ser loco cuando descubrió los libros de caballería, que en su origen eran transmisores de la sabiduría tradicional, y que con el tiempo perdieron su esencia y degeneraron. Estos últimos son los que don Quijote quiere que se olviden.

platon cervantes

Platón en su Fedro nos dice:
« El amor aparece, primordialmente, bajo la especie de una forma de “locura” (Manía), pero de una locura que tiene carácter divino. Ahora bien: es más hermosa la locura que procede de la divinidad que la cordura que tiene su origen en los hombres » .

Y en ese libro, Platón elogia la locura de amor, y entre otras cosas nos informa:
«Nosotros, por nuestra parte, hemos de demostrar que los dioses se proponen la máxima felicidad de aquellos a quienes conceden tal locura. La demostración no convencerá, sin duda, a los habilidosos, pero convencerá a los sabios » .

Platón, en su libro La República dice:
« No hay sociedad que, violando la justicia, pueda cumplir sus fines » . Y pone como ejemplo a unos ladrones que realicen una empresa injusta en común; no pueden llevarla a cabo haciéndose injusticia los unos a los otros, ya que la injusticia produce sediciones, odios y luchas de unos contra otros, mientras que la justicia trae concordia y amistad.

Justicia entre bandoleros

Leamos la escena que nos relata Cervantes, cuando don Quijote y Sancho están en presencia de Roque Guinart y sus escuderos, bandoleros que se encuentran a la entrada de Barcelona.
« Llegado que fue Roque, preguntó a Sancho Panza si le habían vuelto y restituido las alhajas y preseas que los suyos del rucio le habían quitado. Sancho respondió que sí, sino que le faltaban tres tocadores, que valían tres ciudades.

–¿Qué es lo que dices, hombre? –dijo uno de los presentes–, que yo los tengo, y no valen tres reales.
–Así es –dijo don Quijote–, pero estímalos mi escudero en lo que ha dicho, por habérmelos dado quien me los dio.

Mandóselos volver al punto Roque Guinart, y, mandando poner los suyos en ala, mandó traer allí delante todos los vestidos, joyas y dineros, y todo aquello que desde la última repartición habían robado; y, haciendo brevemente el tanteo, volviendo lo no repartible y reduciéndolo a dineros, lo repartió por toda su compañía, con tanta legalidad y prudencia que no pasó un punto ni defraudó nada de la justicia distributiva. Hecho esto, con lo cual todos quedaron contentos, satisfechos y pagados, dijo Roque a don Quijote:

–Si no se guardase esta puntualidad con estos, no se podría vivir con ellos.
A lo que dijo Sancho:
–Según lo que aquí he visto, es tan buena la justicia que es necesaria que se use aun entre los mesmos ladrones » .

En La Galatea , la primera obra de Cervantes, donde se habla mucho de amor, un personaje llamado Tirsi le dice a otro llamado Lenio:
« Con estos dos remedios, puestos por la divina mano, se viene a templar la demasía que puede haber en el amor natural, que tú, Lenio, vituperas, el cual amor de sí es tan bueno que si en nosotros faltase, el mundo y nosotros acabaríamos. En este mesmo amor de quien voy hablando están cifradas todas las virtudes, porque el amor es templanza que el amante, conforme la casta voluntad de la cosa amada, la suya tiempla; es fortaleza, porque el enamorado cualquier variedad puede sufrir por amor de quien ama; es justicia, porque con ella a la que bien quiere sirve, forzándole la mesma razón a ello; es prudencia, porque de toda sabiduría está el amor adornado » .

La prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia son los valores más destacados por Platón en La República , son los pilares del Estado para que la sociedad esté en armonía. Y Cervantes los relaciona con el amor, porque esos valores también sirven para elevar el alma del ser humano. Marsilio Ficino, traductor de los textos platónicos, creía firmemente que, si la humanidad aprendiese la filosofía platónica, volvería la Edad de Oro. Y eso es lo que quiere don Quijote, ya que nos dice:

« Sancho amigo, has de saber que yo nací, por querer del cielo, en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse».
Cervantes sembró una semilla de oro con su inmortal obra, que germinó en su época y que sigue creciendo a través de los años. Nos enseña lo que es el amor, la justicia, la belleza, luces que iluminan a los seres humanos en su camino por la vida.

Publicado en Filósofos

Este mes se han encontrado grandes genios en las páginas de nuestra revista, traídos de la mano de nuestros colaboradores, en un alarde de sincronicidad no premeditada.

 Como un recuerdo póstumo del IV centenario de la muerte de Shakespeare y Cervantes en 2016, nos muestran algunos ejemplos de su habilidad para interpretar la condición humana, a través de los personajes  de su tiempo, elevándolos a una categoría atemporal, como gigantes orientadores de las gentes sencillas.

Tal es el papel que se asigna a las grandes obras de la literatura universal, desde Homero: constituyen referentes morales, pues sus aventuras y episodios no sirven solamente para el entretenimiento y diversión, sino que tejen enseñanzas prácticas sobre cómo comportarse de acuerdo con lo justo y lo bueno en las circunstancias más diversas.

 Esta vez se ha sumado a nuestras páginas, convertidas en «tertulia» de grandes literatos, otro intérprete de los sueños y los mundos imaginados, como es Jorge Luis Borges y su incursión en el mundo mítico de Islandia, esta vez de la mano de uno de nuestros más creativos colaboradores. Se trata de una oportunidad para acercarse a las mitologías nórdicas, tan olvidadas y tan ricas de narraciones cargadas de simbolismos y sugerencias.

 Antoine de Saint Exupéry cierra el debate, con sus cuentos y sus metáforas, en los que ofrece también interesantes referencias simbólicas.

Publicado en Editorial