Este mes se han encontrado grandes genios en las páginas de nuestra revista, traídos de la mano de nuestros colaboradores, en un alarde de sincronicidad no premeditada.

 Como un recuerdo póstumo del IV centenario de la muerte de Shakespeare y Cervantes en 2016, nos muestran algunos ejemplos de su habilidad para interpretar la condición humana, a través de los personajes  de su tiempo, elevándolos a una categoría atemporal, como gigantes orientadores de las gentes sencillas.

Tal es el papel que se asigna a las grandes obras de la literatura universal, desde Homero: constituyen referentes morales, pues sus aventuras y episodios no sirven solamente para el entretenimiento y diversión, sino que tejen enseñanzas prácticas sobre cómo comportarse de acuerdo con lo justo y lo bueno en las circunstancias más diversas.

 Esta vez se ha sumado a nuestras páginas, convertidas en «tertulia» de grandes literatos, otro intérprete de los sueños y los mundos imaginados, como es Jorge Luis Borges y su incursión en el mundo mítico de Islandia, esta vez de la mano de uno de nuestros más creativos colaboradores. Se trata de una oportunidad para acercarse a las mitologías nórdicas, tan olvidadas y tan ricas de narraciones cargadas de simbolismos y sugerencias.

 Antoine de Saint Exupéry cierra el debate, con sus cuentos y sus metáforas, en los que ofrece también interesantes referencias simbólicas.

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