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Viernes, 01 Septiembre 2017 00:00

Vestusa Morla: Fuego

Dentro del panorama indie rock español hay un grupo que mima su tiempo de composición; son los madrileños Vetusta Morla. En La Deriva (2014) nos damos cuenta de que hay una pequeña obra maestra.

 La canción Fuego está basada en una historia que le contaron a Guillermo Galván acerca de un pueblo indígena al que el contacto con el hombre blanco y el progreso le trajo más problemas que beneficios.

 Trajeron ropas para impresionar, trapos y pieles en forma de abrigo.

 Pero ¿quién quiere taparse si aún no conoce el frío?

 Dejaron mantas en el vestidor y los cerrojos para estar tranquilo.

 Pero ¿quién quiere guardarse si no existe enemigo?

 Pero ¿quién quiere ocultarse de lo desconocido?

 Fuego, siempre alrededor.

 Fuego, alguien olvidó que el fuego, que el fuego... lo guardo yo.

 La llegada de la ropa les trajo como consecuencia una epidemia de gripe muy fuerte y… ¿qué necesidad hay de defenderse cuando no hay enemigos? La clave es precisamente la palabra que da título a la canción.

 Muchos pueblos de la Antigüedad hablan de un momento en la evolución en que el hombre conoció el fuego. Recordemos la leyenda de Prometeo, que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los hombres.

 Respecto a ese fuego, Heráclito afirmó que «la sustancia primordial es el Fuego», es la menos consistente y la que más puede transformar; por eso la destaca como sustancia primordial.

 Ese fuego lo podemos entender como la mente, la capacidad que tiene el ser humano de transformar las cosas a través del pensamiento. Nos es más fácil transformar una imagen mental que un objeto físico.

 Estos indígenas lo tuvieron claro: tenemos lo necesario para vivir y ser felices, no necesitamos elementos superfluos que conllevan más problemas que beneficios y, sobre todo, tenemos el conocimiento, el Fuego, la capacidad de reflexionar y ser filósofos.

 La filosofía es buscar la sabiduría que nos falta, nos sirve para descubrir gradualmente las leyes que rigen la vida y al ser humano. Ayuda a gobernar nuestras personalidades y hacerlas más armoniosas, y a ofrecer a los demás lo que hemos aprendido, evitándoles en lo posible dolores innecesarios.

 En estos momentos, aquellos que nos gobiernan plantean reformar la educación marginando la asignatura de Filosofía. Los filósofos decimos, recordando a Platón, que los dueños de la caverna podrán traernos «ropas y cerrojos», pero el Fuego… ¡lo guardo yo!

 Os recomiendo un vídeo donde Vetusta Morla analiza las memorias de la actualidad:

 http://new-www.lasprovincias.es/videos/culturas/musica/201604/29/vetusta-morla-analiza-memorias-4870316189001-mm.html

Dentro del panorama indie rock español hay un grupo que mima su tiempo de composición; son los madrileños Vetusta Morla. En La Deriva (2014) nos damos cuenta de que hay una pequeña obra maestra.

La canción Fuego está basada en una historia que le contaron a Guillermo Galván acerca de un pueblo indígena al que el contacto con el hombre blanco y el progreso le trajo más problemas que beneficios.

Trajeron ropas para impresionar, trapos y pieles en forma de abrigo.

Pero ¿quién quiere taparse si aún no conoce el frío?

Dejaron mantas en el vestidor y los cerrojos para estar tranquilo.

Pero ¿quién quiere guardarse si no existe enemigo?

Pero ¿quién quiere ocultarse de lo desconocido?

Fuego, siempre alrededor.

Fuego, alguien olvidó que el fuego, que el fuego... lo guardo yo.

La llegada de la ropa les trajo como consecuencia una epidemia de gripe muy fuerte y… ¿qué necesidad hay de defenderse cuando no hay enemigos? La clave es precisamente la palabra que da título a la canción.

Muchos pueblos de la Antigüedad hablan de un momento en la evolución en que el hombre conoció el fuego. Recordemos la leyenda de Prometeo, que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los hombres.

Respecto a ese fuego, Heráclito afirmó que «la sustancia primordial es el Fuego», es la menos consistente y la que más puede transformar; por eso la destaca como sustancia primordial.

Ese fuego lo podemos entender como la mente, la capacidad que tiene el ser humano de transformar las cosas a través del pensamiento. Nos es más fácil transformar una imagen mental que un objeto físico.

Estos indígenas lo tuvieron claro: tenemos lo necesario para vivir y ser felices, no necesitamos elementos superfluos que conllevan más problemas que beneficios y, sobre todo, tenemos el conocimiento, el Fuego, la capacidad de reflexionar y ser filósofos.

La filosofía es buscar la sabiduría que nos falta, nos sirve para descubrir gradualmente las leyes que rigen la vida y al ser humano. Ayuda a gobernar nuestras personalidades y hacerlas más armoniosas, y a ofrecer a los demás lo que hemos aprendido, evitándoles en lo posible dolores innecesarios.

En estos momentos, aquellos que nos gobiernan plantean reformar la educación marginando la asignatura de Filosofía. Los filósofos decimos, recordando a Platón, que los dueños de la caverna podrán traernos «ropas y cerrojos», pero el Fuego… ¡lo guardo yo!

Os recomiendo un vídeo donde Vetusta Morla analiza las memorias de la actualidad:

http://new-www.lasprovincias.es/videos/culturas/musica/201604/29/vetusta-morla-analiza-memorias-4870316189001-mm.html