Julio 2014

Combate de mujeres

Escrito por  M.ª Ángeles Fernández
Combate de mujeres

Pintado por José de Ribera en 1636, el cuadro se encontraba en la colección de Felipe IV, inventariado en 1666 en el Alcázar de Madrid. El tema es sumamente original: dos mujeres luchan a espada en un ruedo, o cuadrilátero, no se puede saber; una de ellas ha caído al suelo y espera con gesto de terror el golpe mortal de la vencedora. Los espectadores se muestran asombrados, temerosos; algunos, incluso, apartan el rostro de la escena.

El tema, aunque parezca extraño, es real. Ocurrió en Nápoles en 1552, casi cien años antes de que Ribera lo inmortalizase: dos damas de la nobleza, Isabella de Carazi y Diambra de Petinella, se batieron por el amor del joven Fabio de Zeresola, en presencia del virrey marqués del Vasto.

Nos gustaría ver el retrato del caballero.

El cuadro, de 235 por 212 cm, presenta las figuras de tamaño natural, acentuando así su dramatismo. El esquema es triangular, con vértice en el puño de la vencedora, en perfecta geometría con el de la vencida. El triángulo se compensa con la línea recta de la madera que forma el campo de la liza, y la de las cabezas de los hombres. Estos, al no ser sino el elemento de relleno, de importancia secundaria, están solo abocetados, monocromos para que no nos distraigan del vibrante colorido veneciano de los ropajes de las damas; Ribera es uno de los grandes maestros del color; hacemos notar la delicadísima belleza del azul añil del peto de la mujer vencida, uno de los puntos de incidencia de la luz.

El fondo no ha sido resuelto como paisaje, sino que asemeja un telón con brochazos; la puerta en sombra tampoco da idea de a qué pertenece ni a dónde conduce.

Las figuras protagonistas muestran una clara influencia de los relieves romanos tardíos: están representadas como una lucha de amazonas, casi en las mismas posiciones. Incluso el gesto inmóvil de la vencedora hace pensar en la frialdad de la encarnación de la victoria o de una Némesis que cumple su función. Como el espectador de la izquierda, que no toma partido sino que es juez y notario.

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