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Octubre 2008

Nuevas tecnologías en la acuicultura

Escrito por  Marcelo Arredondo
Nuevas tecnologías en la acuicultura


La sobreexplotación de los caladeros marinos está provocando un grave estancamiento de la pesca en todo el mundo. Las nuevas tecnologías aplicadas en el sector acuícola se abren paso para aportar soluciones a los problemas de abastecimiento de pescado.



Según la pirámide alimentaria y los expertos en nutrición, es recomendable consumir pescado al menos tres veces por semana, por lo que se trata de uno de los ingredientes esenciales en nuestro menú diario. Para ofrecer al consumidor un producto de óptima calidad, se están desarrollando técnicas acuícolas a nivel internacional que sirven como complemento necesario para la pesca extractiva tradicional. Con un crecimiento promedio anual de 9,2% a partir de 1970, la acuicultura se ha convertido en el sector más dinámico productor de alimentos de origen animal en el mundo. La FAO proyecta que entre los años 2015 y 2030 la pesca extractiva se estancará, mientras que la producción derivada de la acuicultura continuará en aumento. Se estima que el consumo per cápita mundial aumentará desde los 16 Kg en la actualidad hasta los 19 Kg o 21 Kg en el 2030.

Para llevar a cabo este proceso aprovechando todas sus capacidades, se comienzan a desarrollar investigaciones para dinamizar el diálogo entre industria pesquera y tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Las tecnologías pueden ser una herramienta óptima para desarrollar nuevos mecanismos de control, automatización de procesos, y trazabilidad del producto hasta su llegada al mercado. Países de gran diversidad hidrobiológica como Chile e India encuentran en los nuevos procesos acuícolas una solución clave para luchar contra la situación actual de sobrexplotación de los caladeros marinos.

Dentro del contexto pesquero global, la acuicultura deberá ser la fuente principal, que a corto plazo permita suplir el déficit actual en el nivel de capturas de organismos marinos. El desarrollo en el cultivo, para proveer especies de peces comerciales, ha sido y es una actividad en constante expansión. Esta, ha crecido de manera sostenida a una tasa del 10% a partir de 1984, en comparación con los volúmenes de capturas por pesca que sólo han aumentado en un 1,6%, presentando además una tendencia decreciente en los últimos años (Rawlinson y Forster, 2000; FAO, 2003). Esto puede verse claramente reflejado durante el año 2001 donde la acuicultura contribuyó con un más de un 30% de la producción mundial de peces (FAO, 2003), proyectándose que para el 2010 ésta variaría entre 77 y 114 toneladas, y su incremento respecto de la producción actual estaría asociado directamente a la acuicultura, que contribuirá con 27 a 39 millones de toneladas (FAO, 2003).

EL DESARROLLO DE LA ACUICULTURA

Pero, para analizar las capacidades de los procesos vigentes en el sector acuícola, debemos partir desde el inicio. De hecho, los proyectos de acuicultura presentan muchas analogías con los del sector agrícola, ya que requieren una formación parecida, los mismos modelos de diseño y análisis, y personal cualificado y con experiencia para llevar a cabo el diseño y la implementación de los planes de desarrollo. De igual manera, tanto la acuicultura como la agricultura son susceptibles de sufrir trastornos provocados por las circunstancias de su entorno, tales como la contaminación o los cambios económicos o sociales de la localidad donde se desarrolla dicha actividad.
Este es el principal motivo del acelerado crecimiento de la industria acuícola en el mundo desde la década de los noventa. Así, han surgido diversas metodologías que permiten definir estrategias de producción acuícola y planes de desarrollo abarcando desde la definición de la especie de cultivo, hasta la selección de sitios para la instalación de centros productores. No obstante, es fundamental tener siempre en cuenta las condiciones “a priori” del medio natural. Este hecho resulta evidente ya que un análisis de las estrategias de producción de los países que hoy son potencia en materia de acuicultura, revela que existe un factor común que les ha permitido superar al resto: la capacidad de “maximizar el uso de las condiciones naturales o de entorno”.

CADA PAÍS PRECISA SU PROPIA ESTRATEGIA

Es necesario crear estrategias en cada país que determinen los sectores en los que se puede trabajar según las especies marinas o características naturales existentes. Siguiendo rodaballo_china.jpgesta línea, se desarrollan metodologías integrales multidisciplinarias y sistémicas que incluyan desde la identificación de la especie conveniente para producir en cautiverio y los requerimientos técnicos y económicos, la preparación, la evaluación y aceptación, la ejecución y el seguimiento y la evaluación de un proyecto de inversión industrial acuícola, pero siempre en el contexto sectorial de esta actividad y maximizando los “factores del entorno locales”.

A la hora de afrontar un proyecto integral en el terreno acuícola, hay que tener en cuenta, además de los riesgos financieros, comerciales, o legales de la implantación de una tecnología concreta, los factores inherentes a dicha tecnología. El riesgo tecnológico tiene relación con la formulación de un buen paquete tecnológico, pensado para producir el recurso de interés (pez, molusco, crustáceo o equinodermo) a escala comercial, equivalente a cientos o miles de toneladas. En este caso, resulta necesario que la tecnología se encuentre suficientemente madura y que para obtener una producción a gran escala se realice fundamentalmente replicando las unidades productivas que dispone el centro demostrativo. Para evitar cualquier inconveniente, se debe acordar con el inversionista la posibilidad de iniciar su empresa con niveles de producción mínimos, ajustándose a un crecimiento proyectado en función de las capacidades técnicas y resultados parciales obtenidos en el negocio. Por ejemplo, se puede partir con un centro de 50 toneladas, con un crecimiento de 100 toneladas anuales hasta llegar a producir 500 toneladas por ciclo de producción.

La implantación de este tipo de sistemas debe comenzar por la previa cuantificación y evaluación del material en el proceso de desarrollo de la tecnología de producción y en el proceso de empaquetamiento y transferencia de ésta a las empresas productoras. Dentro de este contexto, para identificar y definir el producto final, se realiza primeramente una prospección de los productos  actualmente disponibles en el comercio local e internacional. Los puntos de muestreo tienen que ser determinados tanto en lugar de implantación de la tecnología como en mercados internacionales, por recomendación de agentes especializados.

Para iniciar el proceso de especificación del producto cultivado con valor agregado, se realizan primeramente pruebas de rendimiento del producto. Para ello, se envían peces, seleccionados al azar desde el centro piloto de producción, que son obtenidos del cultivo en el marco del proyecto. El producto es analizado,  fileteado y trozado considerando diferentes técnicas por expertos, generando indicadores tradicionales de rendimiento de producto, calidad de carne y otros factores de valor para determinar las características de conservación organoléptica del producto cultivado nacional. A partir de los resultados de rendimiento y calidad, se lleva a cabo un análisis para establecer las cualidades y atributos específicos del producto, sentando las bases para la elección de los tipos de elaboración que se testean en el proyecto.

Por otro lado, se realiza una caracterización de la cadena de comercialización y logística de distribución. Para realizar este análisis es necesario establecer e identificar a los diferentes proveedores y distribuidores del producto en la cadena de producción, proceso y venta y distribución de productos del mar de alto valor agregado en el mercado nacional. La cantidad, calidad y trazabilidad del proceso productivo desde su extracción hasta culminar la cadena de distribución y comercialización es controlada por el sistema tecnológico desarrollado.

Un ejemplo claro de este tipo de implantación es el de cultivos salmónidos en Chile, donde se ha estudiado cuidadosamente las capacidades de la especie, el hábitat natural donde se desarrolla, y los posibles beneficios económicos de este tipo de procesos. Muchos de los factores y atributos característicos de la situación chilena, que han propiciado un desarrollo creciente de la acuicultura pueden aplicarse también para otros países. En este sentido, se estima que la proyección económica e impacto local de una iniciativa sectorial de desarrollo acuícola tendrá resultados muy positivos.

Jokin Garatea, Director de Internacionalización de GAIA (Asociación de empresas de las Tecnologías Electrónicas y de la Información), España.

Marcelo Arredondo, Director de CT Valparaíso, Chile.

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