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Junio 2007

En el laboratorio - Antropología Forense

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En el laboratorio - Antropología Forense


Según vimos el mes pasado, los restos óseos de la supuesta víctima (aún no sabemos si murió de forma violenta), una vez exhumados, se encuentran sobre nuestra mesa de laboratorio. A partir de ahora vamos a seguir los pasos protocolarios.

1.- Radiografiamos los huesos mayores primero, y luego el conjunto, con especial atención a las fracturas que existan, anomalías de crecimiento si las hay y, en su caso, intervenciones quirúrgicas.

2.- Lavamos los huesos, pero dejamos algunos sin lavar, como alguna vértebra, para ver las huellas de tierra, plantas o insectos.

3.- Ordenamos los huesos para formar el esqueleto, bien diferenciados los lados izquierdo y derecho, y dibujamos un gráfico de ellos, con escala métrica.

4.- Dibujamos un gráfico dental, anotando si falta alguna pieza, y anotando caries, roturas, intervenciones odontológicas, etc.

5.- Si hay más de un individuo, numerar los huesos como a) y b).

6.- Anotamos si cada hueso está entero, erosionado, roto, mordido, quemado, etc.

7.- Procedemos a la determinación de edad, sexo, raza y estatura. Durante esta determinación dejaremos constancia de las razones de cada conclusión.

8.- Fotografiaremos cada una de las pruebas que apoyen las conclusiones obtenidas.

9.- Buscaremos pruebas de cualquier cambio patológico que se haya podido producir, de cualquier trauma padecido, de cualquier anomalía en el desarrollo. Con constancia de las conclusiones.

10.- Examinaremos el hueso hioides y el cartílago tiroideo en busca de posibles daños por estrangulamiento.

11.- Examinaremos cada hueso en busca de pruebas de un posible contacto con un metal tipo cuchillo, en particular las costillas y el esternón.

12.- Extraeremos un molar para posible identificación posterior por DNA; es más sencillo que cualquier otra pieza.

13.- Haremos un vaciado en yeso del cráneo, por si fuese necesaria una reconstrucción facial.

Si hemos tenido que pegar algún hueso fragmentado, lo hacemos con pegamento que luego se pueda retirar, y nunca de pegado rápido. Como en todos los procesos, es necesaria mucha paciencia y asegurase de la correcta colocación anatómica. En el caso del cráneo, tener en cuenta que el peso de la tierra puede haberlo deformado. Las superficies de pegado deben estar muy limpias. Si es necesaria alguna pequeña reconstrucción, se hará con cera dental. Los orificios de balas, fisuras de puñaladas o huellas de golpes no se tocan.

Mª Ángeles Fernández
Criminóloga

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