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Noviembre 2007

RECONSTRUCCIÓN DEL CRÁNEO II

Escrito por 

antropologia.jpg Vamos a continuar reconstruyendo el rostro de nuestro desconocido. Ahora, según lo que ya “hicimos” el mes anterior, le toca a la boca.

Para ella no hay una medida fija, por supuesto.
Todos conocemos bocazas y boquitas de piñón. Pero daremos los tres parámetros científicos:a) las comisuras se sitúan entre los caninos y los primeros premolares.
b) las comisuras se sitúan entre la línea que baja desde los puntos infraorbitales.
c) las comisuras se sitúan entre las perpendiculares bajadas de las pupilas.
Esas tres posibilidades son tres puntos de ensayo, que iremos afinando según nos marquen los músculos que ya tendremos hechos sobre el cráneo. Los surcos nasolabiales no sobresalen más allá de los caninos, acentuándose en ancianos y desdentados.
De la nariz sale un surco ligero, el philtrum o surco nasooral, que llega al centro del labio superior: su anchura corresponde a los alvéolos de los incisivos centrales.
La anchura de los labios, su altura, se corresponde con la altura de la corona de los incisivos superiores, aplastándose con la edad y el desgaste dentario.
Vamos ahora con el pabellón auditivo:
La forma del cartílago auricular está en relación con la forma externa de las apófisis mastoides (parte alta de la mandíbula) y con el desarrollo menor o mayor de la parte trasera del arco cigomático (órbitas). Ello dará orejas pequeñas y pegadas o granantropologia1.jpgdes y sobresalientes. El borde de la oreja, que se dobla hacia delante, es más plegado en caucasoides que en negroides.
El lóbulo está pegado o separado: pegado si el músculo mastoideo se inclina hacia abajo, separado si se proyecta hacia delante. En general la altura de la oreja se corresponde con la de la nariz.
Y, en líneas generales, ya tenemos el rostro de nuestro personaje. Para ello hemos recurrido a antropólogos forenses, dibujantes, médicos y odontólogos.
Habremos tenido en cuenta, con el cráneo, los posibles traumas que afecten a su fisonomía, como por ejemplo la nariz rota o deformaciones dentarias que hagan variar las mandíbulas. Instalaremos globos oculares, rellenando los músculos orbiculares.
En la nariz añadiremos, a los lados, una anchura de 5 mm en caucasoides y 8 en negroides.
Modelaremos los pliegues nasoorales y nasobucales, orificios nasales y párpados.
El pelo también podemos saber dónde nacía: el hueso, en su parte frontal, es más poroso en la línea de nacimiento del cabello, más cuanto más fuerte y abundante era el pelo. La porosidad disminuye en las entradas, y desaparece en los calvos.
Ahora haremos fotos de nuestra obra, y las compararemos con las de personas desaparecidas.
Si hay suerte, podremos ponerle nombre a lo que antes eran sólo huesos encontrados quién sabe dónde. Habremos devuelto la identidad a unos restos desconocidos. Habrá un interrogante menos en los archivos.

M. Ángeles Fenández
Criminóloga

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