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Junio 2015

Neurociencia y espiritualidad cada vez más cerca

Escrito por  Eliselmo Daltoé Weber
Neurociencia y espiritualidad cada vez más cerca

Con los sorprendentes avances de la ciencia en los últimos años, el materialismo está comenzando a ser seriamente cuestionado, no con palabras o teorías sin fundamento, sino con argumentos científicos de peso que nos pueden llevar a comprender aspectos del ser humano tan poco materiales como la espiritualidad.

  «Hay que tener mucha fe para creer en el materialismo» (Dr. Sergio Felipe de Oliveira).

¿La carne piensa? ¿La carne ama? ¿La carne tiene sentimientos? El materialismo está siendo revisado. Según el Dr. Sergio Felipe de Oliveira, acreditar que el cerebro produce el pensamiento es lo mismo que creer que los actores viven dentro del televisor. Afirma que, de hecho, nuestro cerebro se parece a un ordenador. Sin embargo, deberíamos comprender que el ordenador no puede producir su propio programa, o sea, necesita de un ser externo que lo anime, lo que llamamos un programador.

El Dr. Sergio Felipe de Oliveira es un médico brasileño diplomado por la USP (Universidad de Sao Paulo), que se ha especializado y dedica sus investigaciones a la neurociencia y la psicobiofísica, entre otras ciencias. Es fundador y coordinador de Uniespirito, la universidad internacional de ciencias del espíritu, y forma parte de la AMESP, una asociación de utilidad pública que reúne a médicos dedicados al estudio de la relación entre la medicina y la espiritualidad. Asimismo, es director de la clínica médica Pineal Mind, un instituto de salud mental que atiende a pacientes con trastornos psicológicos, además de dedicarse a un sector especializado de estudios sobre la psicooncología (psicología aplicada al cáncer).

El misterio que existe acerca de la glándula pineal o epífisis ha motivado que el Dr. Oliveira haya dedicado años de estudio e investigación científica a este tema. Es considerada por los hindúes como la sede del alma, el ajna chacra, o “tercer ojo”, que lleva al autoconocimiento. Más recientemente, el filósofo y matemático francés René Descartes, en una carta a Mersenne de 1640, afirma que «existiría en el cerebro una glándula que sería el lugar donde el alma se fija más intensamente».

Basándose en estos conocimientos y como resultado de sus investigaciones, llega a importantes conclusiones acerca de la doble naturaleza humana, o sea, material y espiritual; conocimiento ampliamente aceptado y difundido en el mundo clásico, del que es un ejemplo el mito del carro alado de Platón o los textos egipcios acerca de la existencia en el ser humano de un cuerpo físico (jat), y un cuerpo espiritual (sahu). El neurocientífico afirma que es un razonamiento muy primario suponer que el pensamiento y la imaginación provienen del propio cerebro, y es más acertado suponer que la consciencia tiene que existir independientemente del cuerpo físico.

A través de exámenes de difracción de rayos X, entre otras técnicas, ha encontrado en la glándula pineal cristales de apatita que forman estructuras magnéticas funcionales. Tales estructuras, nuestras «bolas de cristal», actuarían como una especie de cajas de resonancia, que captan las vibraciones electromagnéticas de nuestro entorno y las traducen en ideas y emociones. Con ello, sostiene que la glándula pineal funcionaría como el buzón de nuestro teléfono móvil, que capta y archiva los mensajes que posteriormente van a reaccionar en el cerebro de muy distintas formas, además de constatar que la pineal controla los ritmos biológicos del organismo y que es directamente influenciada por la radiación lumínica, poseyendo células del mismo origen que las de los ojos.

Razonando sobre los fundamentos científicos actuales de la ciencia formal, considera que «existe una imposibilidad matemática de que la persona sea su cuerpo». Además, sostiene que cometemos un grave error al creer que la ciencia es materialista; el materialismo, en realidad, es simplemente la opinión personal de determinados científicos. En este sentido, viene impartiendo conferencias en universidades de los EE.UU., Canadá, Londres y París, entre otras, donde plantea las siguientes preguntas a los asistentes: ¿Cuál es el trabajo científico que prueba el materialismo? ¿En qué laboratorio fue demostrado el materialismo? Y la respuesta ha sido siempre la misma: el silencio. Bajo esta óptica, defiende que la espiritualidad es un campo abierto de investigación científica que posibilitaría profundizar nuestros conocimientos sobre el ser humano y la vida en general.

sergio felipe oliveiraDesde el punto de vista de la física, nos plantea el razonamiento de que no vemos la materia, sino la luz reflejada en los objetos, puesto que si no hay luz no podemos ver nada. Por otro lado, afirma que la materia es intangible, ya que la sensación del tacto no es más que la fuerza de repulsión electroestática. Como sabemos, la materia está formada por átomos, cuya parte exterior se compone de electrones (partículas de carga eléctrica negativa). Y ¿qué pasa cuando acercamos dos polaridades de la misma carga? Se repelen, de tal manera que cuando caminamos, estamos flotando sobre un lecho de electrones que, al repelerse con los electrones de nuestros pies, nos darían la impresión táctil.

Si realmente tocásemos algo, ocurriría una explosión por fusión atómica: un beso o un abrazo acabarían con el mundo. Y así concluye su reflexión con esta llamativa afirmación: «Hay que tener mucha fe para creer en el materialismo», considerando que el materialista cree en lo que no puede ver y en lo que no puede tocar.

Atribuyendo una visión holística a la ciencia, y en especial a la medicina, menciona que «Hablar de espiritualidad en la universidad es, sobre todo, traer la ciencia a la lucidez y a la honestidad». De acuerdo con el JAMA (Journal of American Medical Association), las cincuenta Facultades de Medicina más grandes de los EE.UU. incluyen en sus programas de estudios la asignatura de Medicina y Espiritualidad. En la Facultad de Medicina de la USP, el Dr. Oliveira ha logrado integrar el estudio de la espiritualidad dentro del programa de enseñanzas como asignatura optativa.

También defiende la participación de investigadores de otras áreas en el campo de la salud, puesto que al no ser médicos, pueden transitar más libremente por el camino del conocimiento e ir más lejos, ya que el médico muchas veces se queda atado a los paradigmas y a las determinaciones académicas.

Una vez más nos encontramos con seres humanos comprometidos con el conocimiento y la evolución humana, que tratan de ampliar nuestra visión de lo desconocido. Acercarse a la verdad es un ejercicio de humildad y valor que nos permite ir más allá de los límites establecidos; en la medida en que reconocemos nuestra ignorancia, avanzamos hacia la conquista de lo imposible. Naturalmente necesitamos aprender, de lo visible y lo invisible, del presente y del pasado, pues en la larga historia del ser humano mucho nos falta por re-descubrir. Y cuando se unan los conocimientos ancestrales de los templos de sabiduría con la ciencia, al fin la humanidad seguramente tendrá todo su anhelado desarrollo.

https://www.youtube.com/watch?v=nQs-n2POnoA

http://www.uniespirito.com.br/

http://hermandadblanca.org/entrevista-al-dr-sergio-felipe-de-oliveira-sobre-la-glandula-pineal/

http://pistasdocaminho.blogspot.com.es/2009/04/aulas-de-medicina-e-espiritualidade-na.html

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