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Enero 2016

Hermes en los sueños y en los cuentos según Jung

Escrito por  Beatrice Weinelt
Hermes en los sueños y en los cuentos según Jung

Uno de los importantes trabajos de investigación que debemos a Jung es el estudio de los símbolos que aparecen de forma espontánea en la psique humana. Profundizó de manera especial en el significado de Hermes-Mercurio, porque vio en él una imagen de la mente, que guía al ser humano a través de las peligrosas regiones del inconsciente.

«Hermes, Señor del Mundo, que vives en los corazones, disco lunar, circular y cuadrado, inventor de la palabra de la lengua, obediente a la justicia, portador de clámide, que calzas alas en los pies, regente de la lengua omnisonante, profeta de los mortales» (Papyri Graecae Magicae, Vol. II, 139).

C.G. Jung, junto a Sigmund Freud y Alfred Adler, pertenece al trío precursor de la psicología profunda moderna. Cuando se separó de Sigmund Freud, desarrolló su propia escuela de psicología profunda analítica y dirigió investigaciones sobre su teoría del inconsciente colectivo y el significado que tiene la religión para la psique. Jung hermanó religión y psicoanálisis estableciendo la relación entre la sabiduría de Oriente y el saber occidental.

Carl Gustav Jung nació el 26 de julio de 1875 en Kessvil, Suiza; su padre era párroco. Estudió medicina y luego trabajó hasta 1909 en la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Zürich. En 1909 terminó su trabajo clínico y, algunos años después de su actividad docente en la universidad se dedicó a su actividad médica como psicoterapeuta, a su investigación científica y a la actividad literaria. Después de que en 1933 aceptara un puesto docente en la ETH (Universidad Técnica Confederada) de Zürich, en 1943 alcanzó una de las cimas de su carrera académica: fue nombrado catedrático de Psicología en Basilea.

Uno de los momentos cruciales de su vida fue su encuentro con Sigmund Freud en 1907, cuya consecuencia fue el poder profundizar aún más en el mundo del psicoanálisis, encontrando confirmación a las investigaciones que había realizado hasta entonces. Después de algunos años de estrecho intercambio, Jung empezó a moverse por otros caminos. Criticó la teoría de la libido de Freud y, en 1913, se separó de él y de su escuela psicoanalítica. Llamó a su propia concepción «psicología analítica» o «psicología compleja».

C.G. Jung murió el 6 de junio de 1961 en Küsnacht. El trabajo pionero que realizó con su obra, que se compone en total de más de 120 escritos y que han sido traducidos a numerosas lenguas, no solo abrió nuevos caminos a la psicología del inconsciente, sino que también tocó otras muchas temáticas. Muchos conceptos de la psicología profunda moderna han entrado a formar parte de la cultura general. La psicología analítica de Jung está dirigida tanto al desarrollo integral del ser humano como a la curación, siendo su principal preocupación ayudar al hombre para que él se pueda ayudar mejor a sí mismo y trabajar en su individuación.

En los escritos de Jung, los principios del dios Hermes aparecen una y otra vez bajo diversas denominaciones. Lo entiende como fuerza transformadora y transmutadora que juega un importante papel en la evolución del individuo, siendo «el que mueve los hilos» desde atrás, y como aquel en el que se puede resumir el concepto de espíritu. Como esta palabra tiene múltiples significados en las diferentes lenguas europeas, debemos acotar que el Hermes, en Jung, se refiere tanto al ser espiritual como también al proceso evolutivo de la mente.

En relación con esto, encontramos a Hermes en Jung principalmente bajo dos aspectos. Uno de ellos es Hermes como fuerza transformadora en la alquimia filosófica, que será objeto de otro artículo, y otro, en el que nos centraremos, como componente del lenguaje simbólico de cuentos, mitos y sueños, en los que el alma dice algo sobre sí misma y en los que se revelan los arquetipos.

Jung y su estudio del inconsciente

Hacia la mitad de su vida, y a raíz de sus investigaciones sobre el inconsciente y su fenomenología, Jung decidió hacer grandes viajes, principalmente a África y Asia, para estudiar de cerca la psicología del  hombre «primitivo». Las sorprendentes analogías entre los contenidos del inconsciente de un europeo moderno y determinadas expresiones de la psique del hombre «primitivo», sus mitos y leyendas, hicieron que Jung ampliara y profundizara más sus investigaciones etnológicas y psicorreligiosas. También se dedicó a la simbología filosófica y religiosa del Lejano Oriente y, junto a Richard Wilhem, un importante traductor y especialista en casi todas las grandes obras de la filosofía y poesía chinas, publicó un texto taoísta: El secreto de la flor de oro. A esto siguieron otras colaboraciones también estrechas con el indólogo alemán Heinrich Zimmer y con el filólogo y mitólogo húngaro Karl Kerényi.

Tengamos en cuenta que el Yo, en Jung, designa la totalidad y la unidad de todos los fenómenos psíquicos en el ser humano. El Yo abarca tanto el centro más interno de cada individuo como lo que circunda a ese centro, conteniendo lo que puede saber, lo que no puede saber y lo que todavía no puede saber, lo consciente y lo inconsciente. Esto es: aúna en sí todos los potenciales ya despiertos y los todavía no descubiertos; luz y sombra. El Yo viene definido como un todo en el que los opuestos se unen. El Yo puede aparecer en mitos, cuentos y sueños bajo la figura de una personalidad superior, como puede ser un rey, un héroe, un profeta, un salvador, o bien como un círculo, una cruz o un par de opuestos a la manera del ying y del yang, del héroe y su contraparte (por ejemplo, Fausto y Mefistófeles).

Hermes en los sueños

hermes 2En la psicología junguiana se define el sueño como vía regia o «camino real hacia el inconsciente», puente y medio de comunicación entre el inconsciente y la conciencia. Los sueños, para expresarse, se sirven de la función creadora de símbolos de la psique. Este «lenguaje de los sueños» se compone de elementos y de su especial carga, la cual toman de las vivencias del que está soñando, por lo que él mismo es el que puede y debe interpretarlos.

Jung parte de la base de que Hermes, como espíritu, al ser de por sí «pre-consciente», existe en la psique humana de manera universal y se muestra en los sueños de varias maneras.

La mayoría de las veces es la figura de un anciano la que simboliza al Hermes-espíritu. A veces es también un «espíritu» propiamente dicho, en el sentido del alma de un muerto, el que hace ese papel. El sabio anciano aparece en sueños como un mago, un médico, un sacerdote, un maestro, un profesor, un abuelo o como otra persona que posea autoridad. La figura del viejo sabio no solo aparece en sueños, sino también en visiones de la meditación, en las que hace el papel de un guía espiritual.

Hermes puede aparecer asimismo en los sueños de personas de ambos sexos en forma de un joven o un adolescente que, en la mitología de diversas culturas, también puede tomar la figura del «niño divino». Entre las mujeres, esa figura corresponde a un llamado Animus «positivo», que indica la posibilidad de un desarrollo espiritual consciente. Entre los hombres, esa figura no es tan clara. Puede ser positiva, y entonces significa el Yo superior o el Filius regius («Hijo Real») tal y como lo entendían los alquimistas. En los dos casos el joven representa el espíritu.

Espíritu y joven van juntos. Esta pareja juega un importante papel en la alquimia como símbolo del Mercurius. Pero no se puede asegurar que los símbolos de espíritus en los sueños sean siempre «buenos» moralmente hablando. Con frecuencia, traen incluso señales ambiguas o de malignidad. Al final, solo podemos saberlo esperando pacientemente para ver qué «mal» era necesario para llevarnos al bien y qué bien nos encandila para llevarnos al mal. Ambas direcciones, sin embargo, tienen su valor en la evolución interior del ser humano.

Hermes en los cuentos

La presencia de Hermes en los sueños es muy parecida a la que encontramos en los cuentos. El «anciano» aparece siempre que el héroe se encuentra en una situación desesperada y sin salida, de la que solo puede salir tras una concentrada reflexión o una buena idea, o sea: a través de una función mental. Pero, ya que el héroe no puede lograrlo él solo, bien por motivos interiores en él mismo o bien por causas ajenas a él, entonces aparece, para compensar su falta, el conocimiento necesario en forma del anciano que le da consejo o ayuda, es decir, un pensamiento personificado.

El anciano suele hacerle las preguntas sobre el «quién», «de dónde» y «a dónde» para encauzar la reflexión sobre sí mismo y la concentración de las fuerzas morales. A menudo otorga, además, una especie de ayuda mágica, a saber: el inesperado e increíble poder para el éxito.

El anciano representa, por una parte, el saber, el conocimiento, la reflexión, la sabiduría, la inteligencia y la intuición, pero también cualidades morales, como la benevolencia y la predisposición para ayudar, características todas ellas que se pueden resumir en el espíritu en su calidad de mental-manásico. Pero esto no es todo: pone a prueba las capacidades morales del héroe y hace depender de una prueba el que le otorgue su don (ver el cuento «Frau Holle» de los hermanos Grimm, en versión española titulado Madre Nieve).

Así como todos los arquetipos poseen un carácter luminoso, benéfico, positivo, también tienen un aspecto dirigido hacia abajo, en parte negativo, adverso, subterráneo o ctónico en sentido amplio, y sin embargo, un aspecto neutral. Por eso no es ninguna excepción que el arquetipo del espíritu aparezca, por ejemplo, bajo la forma de un enano (como en Rumpelstilzchen, «El enano saltarín»).

La cualidad «espíritu» de Hermes en los cuentos aparece, además, en una simbología zoomórfica, especialmente bajo la forma de animales dispuestos a ayudar. Según Jung, Hermes aparece bajo esa forma cuando los contenidos que se brindan todavía se encuentran fuera del ámbito humano, más allá de la conciencia humana. Estos animales que brindan auxilio, como por ejemplo «El gato con botas», se comportan como humanos, pueden hablar, y demuestran inteligencia y saber, que es incluso superior al del hombre, lo que también se puede expresar en ardides y trucos.

Jung, en sus estudios, profundizó en la simbología de Hermes-Mercurio de manera especial. Vio en él una imagen de la mente, guía del ser humano a través de las intransitables y peligrosas regiones del inconsciente, y esa fuerza que es capaz de unir los opuestos que también están en su doble naturaleza.

Podemos decir que Hermes se manifiesta en esa fuerza que nos mueve a ponernos en marcha y buscar los potenciales latentes. Cuanto más nos vamos comprendiendo y transformando a nosotros mismos en ese camino, tanto más entenderemos y transformaremos a la humanidad.

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