Enero 2007

Dormir, soñar... tal vez roncar

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Dormir, soñar... tal vez roncar


El momento más relajado de la jornada suele ser el sueño nocturno, sin embargo, si somos roncadores habituales podemos convertir nuestro descanso en una experiencia agotadora para las personas que conviven con nosotros e incluso para nuestros vecinos. El ronquido, que lo podemos definir como el ruido o sonido que se emite al respirar mientras se duerme, en la mayoría de los casos es benigno. Tan sólo requiere tratamiento médico si va acompañado de lapsos de tiempo, de entre diez segundos a un minuto, en donde se produce una interrupción de la respiración.

Esta enfermedad, llamada apnea del sueño, puede tener consecuencias negativas para el corazón a largo plazo, y se detecta por ciertos síntomas, como son dolor de cabeza al levantarse, mal aliento, fallos de memoria o de concentración, somnolencia diurna e irritabilidad.

El porcentaje de adultos que ronca ocasionalmente es de alrededor del cuarenta por ciento. En casos pronunciados, dormir junto a un roncador puede ser equivalente a soportar una intensidad sonora de unos 80 o 90 decibelios, es decir, como situarse en medio de una avenida repleta de tráfico. Por eso los roncadores frecuentes deben concienciarse de la incomodidad que provocan en los demás, que puede llegar a ocasionar serios problemas de convivencia, y proponerse unos sencillos cambios de hábitos que pueden mejorar e incluso solucionar el problema.

El ronquido está producido por una obstrucción de las vías respiratorias superiores. El sonido procede de una vibración de los tejidos blandos de la parte trasera de la garganta. Anatómicamente, el paladar blando o velo palatino sirve de separación entre la cavidad oral y la cavidad nasal cuando tragamos. Al contrario que el paladar duro, que es óseo, se trata de una estructura de tejido mucoso y muscular, con la flexibilidad necesaria para poder actuar de compuerta para conducir el aire o los alimentos. Como no es rígido, si dormimos boca arriba, puede colapsarse dificultando el paso del aire al respirar. Si además la lengua cae hacia atrás, y la mandíbula se inclina hacia el pecho el camino para el paso del aire se vuelve muy angosto. Al estrecharse el paso, la corriente de inspiración se hace más concentrada e impacta con más fuerza contra el velo palatino, que empieza a vibrar. Los silbidos, resoplidos, gruñidos o ronquidos se producen con el concurso de las cuerdas vocales que también vibran.

Esto ocurre preferentemente cuando existe una flaccidez en toda esta musculatura,
 principalmente en personas mayores, y en aquellas con sobrepeso que no practican ejercicio. Los músculos de la garganta también se relajan tras haber tomado alcohol, sedantes, pastillas para dormir o antihistamínicos, y en casos de fatiga excesiva. Otras causas por las que se estrechan las vías superiores son cuando existe un engrosamiento de los tejidos linfáticos de la garganta, como las amígdalas o los adenoides, ya sea por infecciones o de nacimiento (que es la causa principal de los ronquidos en niños, en cuyo caso se extirpan), cuando el tamaño del paladar o la campanilla es demasiado grande, en casos de obstrucción nasal, tanto por resfriado como por alergias, o bien por tener el tabique nasal desviado.

Una de las primeras pautas a seguir para corregir el problema consiste en una dieta equilibrada de pérdida de peso junto con la práctica de ejercicio de forma regular. Además, en vez de dormir boca arriba, hay que acostumbrarse a dormir de lado o boca abajo. Hay quien se cose un bolsillo en la espalda del pijama y mete una pelota de tenis, para evitar adoptar la postura supina durante la noche. Otra de las cosas que se puede hacer es dormir con la cabeza más elevada que las piernas, pero no colocando más almohadas, ya que puede dar lugar a problemas cervicales, sino levantando las patas delanteras de la cama. Una de las recomendaciones más efectivas es no tomar alcohol ni cenas copiosas antes de acostarse. Si los ronquidos vienen producidos por una congestión nasal, se puede tomar un medicamento descongestionante o baños de vapores de eucalipto antes de acostarse. Como remedio de aromaterapia se utiliza el aceite de mejorana. Además, hay ejercicios específicos para fortalecer los músculos de la garganta, a lo cual también ayudan las clases de canto. Hay quien acompaña todo esto con tiras nasales que abren la nariz o con sprays que lubrican la garganta para que no se reseque.

Un consejo para el compañero de cama: a veces ayuda cerrarle brevemente la nariz al roncador para que recupere la respiración normal. Y en casos de imposibilidad para conciliar el sueño, es reconfortante usar tapones para los oídos.

Isabel Pérez Arellano

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