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Diciembre 2011

Relación entre la Spanish Revolution y la Astrología

Escrito por  quique Berniz
Relación entre la Spanish Revolution y la Astrología

Desde los acontecimientos que se vivieron en España a partir del pasado mes de mayo y que se han dado a conocer como “Movimiento 15-M” o “Spanish Revolution”, se han suscitado en muchos foros debates y discusiones acerca de sus causas, su validez, su futuro, etc.

Como no puede ser de otra forma, entre los aficionados, estudiantes y profesionales de la astrología ocurrió el mismo fenómeno, mirando hacia el cielo en busca de respuestas para los acontecimientos vividos en la tierra.

Vamos a considerar (y considerar significa mirar los astros), pues, estos acontecimientos desde el punto de vista de la astrología; más concretamente, desde la visión clásica occidental de la astrología, para tratar de entender el porqué de estos acontecimientos y tratar de encuadrarlos en un contexto que nos sirva para entender los tiempos, no solo actuales, sino venideros.

EL MODELO ASTROLÓGICO

La astrología mundial o mundana, que es la que trata de los acontecimientos de largo periodo, dinastías, imperios, reinados, etc., es, quizá, la parte de la astrología más difícil, y un estudio en profundidad de esta disciplina requiere maestría en otras ramas de la astrología, como la horaria o la natal. Desde el conocido como “año mundial” (que no es lo mismo ni muchísimo menos que el archiconocido que proviene de la teoría de las “eras astrológicas”), cuya duración sería de 360.000 años, hasta el ciclo de rotación terrestre, de 24 horas (casas), son muchos los ciclos que se dan cita en un estudio astrológico mundial.

Sin embargo, no queremos llegar a tanto detalle, pues nuestro objetivo no es predecir detalles, momentos temporales concretos o hablar de un hecho que todavía no se ha producido. Lo que queremos es entender unos acontecimientos que nos han llamado la atención y han dejado a casi todo el mundo con muchas dudas acerca de sus motivaciones y sus consecuencias futuras.

Por lo tanto, vamos a tomar el ciclo de los dos “cronocratores”, los planetas Júpiter y Saturno, como suficiente punto de partida. ¿Por qué Júpiter y Saturno? Porque son los planetas del septenario tradicional cuyo ciclo es más largo, y por lo tanto, desde siempre se han asociado con aquellos acontecimientos cuya duración es mayor: dinastías, imperios, reinados, etc. Aunque hoy en día a muchos estudiosos y aficionados de la astrología les pueda parecer increíble, hasta la irrupción de la teoría de las “eras astrológicas” a finales del siglo XIX, desde siempre, los ciclos históricos se han “medido” con las conjunciones y aspectos de Júpiter y Saturno, y con muy buen resultado. Podemos encontrar bibliografía sobre ello desde bien antiguo.

Saturno tiene un periodo de 30 años y Júpiter de 12, aproximadamente, lo que quiere decir que el primero en 30, y el segundo en 12, regresan al mismo grado del Zodiaco (tropical).

Pero si vamos un paso más allá y unimos los dos ciclos, ocurrirá una cosa bastante curiosa. Ambos planetas van haciendo conjunciones (se juntan en el mismo grado del Zodiaco) cada 20 años aproximadamente. Y no solo eso, sino que esas conjunciones se dan en signos del mismo elemento durante 240 años aproximadamente. Recordemos brevemente que los elementos y los signos son los siguientes:

SIGNOS DE FUEGO: Aries – Leo – Sagitario.

SIGNOS DE TIERRA: Tauro – Virgo – Capricornio.

SIGNOS DE AIRE: Géminis – Libra – Acuario.

SIGNOS DE AGUA: Cáncer – Escorpio – Piscis.

Lo representamos gráficamente de esta forma:



 

 

 

 

 

 

 

Como podemos ver, al cabo de 4 ciclos de 240 años, las conjunciones vuelven al comienzo de un nuevo ciclo y tendríamos un periodo de 960 años aproximadamente, que se conoce como “milenio astrológico”. Y cada ciclo de 240 años, para poder “operar” con él, lo dividiremos en las particiones correspondientes a las conjunciones (20 años), que a su vez se subdividen según los planetas Júpiter y Saturno se van moviendo y van haciéndose aspectos, es decir, están en conjunción, sextil, cuadratura, trígono u oposición, que son ángulos entre ellos, de los cuales, unos son benéficos y otros marcan periodos de tensión y por eso se consideran maléficos.

Los neoplatónicos árabes Hermanos de la Pureza lo explican así: “para fes e imperios, buscamos indicaciones en las grandes conjunciones que reaparecen aproximadamente cada mil años; el traslado de la regencia de una nación a otra, o de un país a otro, o de una dinastía a otra, son cosas que se derivan de eventos cuyas indicaciones buscamos en las conjunciones que reaparecen cada 240 años; buscamos las indicaciones de la ascensión de regentes individuales y las cosas que las causan, como guerras y disensiones, en las conjunciones que se producen cada veinte años”.

Así pues, cada periodo de 240 años (periodo en el que las conjunciones se dan en signos de un mismo elemento) marca una tendencia en el mundo, un paradigma de pensamiento, unos intereses, formas de organización, cambios dinásticos. Y como podemos intuir, esa época de cambio de un periodo a otro es una época de inestabilidad, de crisis, de transformaciones. Y ahí es donde nos encontramos nosotros…

“NI CARA A NI CARA B, QUEREMOS CAMBIAR DE DISCO”

Nosotros nos encontramos en la última conjunción (ciclo de 20 años) dentro de un periodo de 240 años de conjunciones en signos de Tierra, que comenzó a darse en la época de la Revolución francesa. Por eso vivimos en un mundo heredero de esa época, que se basa en la Tierra, en lo material, lo crematístico, la propiedad. Los ideales de la Revolución francesa, libertad, igualdad y fraternidad, ya se han materializado en el mundo, y no solo eso, sino que han llegado a sus últimas consecuencias y hemos podido comprobar sus efectos, sus límites y sus miserias. El liberalismo, los socialismos y los nacionalismos son las plasmación en el mundo de aquellos ideales que al comienzo del ciclo pertenecían al mundo de las ideas. Y esas ideas se plasmaron, lucharon por la hegemonía en la II Guerra Mundial y nos han mostrado ya sus límites.

En nuestros días todas ellas se están cuestionando. Incluso el liberalismo, que parecía todopoderoso tras la caída de la URSS, se está cuestionando muy seriamente. Es lógico. Todo lo que pasa de idea a manifestación, tarde o temprano tiene que perecer, pues todo lo manifestado es perecedero…

Por lo tanto, nos encontramos con que las ideas que vienen de ese ciclo de 240 años, al encontrarnos en su último subperiodo de 20 años, tienen que ser cuestionadas, nos guste o no, pues ya no satisfacen a los seres humanos, y además, ya se empieza a vislumbrar el siguiente ciclo, con otros valores, otras ideas, otras prioridades y quizá otras formas.

Este último periodo de 20 años comenzó el 28 de mayo de 2000, con la conjunción en el grado 22 de Tauro, y llegará hasta el 21 de diciembre de 2020, momento a partir del cual las conjunciones de Júpiter y Saturno se darán ya en signos de Aire durante los siguientes 240 años, marcando una nueva época que trataremos de esbozar.

Si a este último periodo de 20 años en el que nos encontramos le colocamos una lente de aumento mayor, veremos cómo los dos planetas se van moviendo dentro del ciclo: en el 2000 se dio la conjunción, en el 2005 y 2015 serán las cuadraturas (vayámonos preparando para la siguiente crisis en 2015…), etc, y en 2010-2011 se da la oposición, el ángulo de 180 grados, que es aspecto de máxima tensión, donde se ven más claros los límites y se cuestionan más las ideas, que ya, por la propia dinámica del ciclo mayor, están viéndose como caducas. Ya no se trata de la cara A o la cara B, lo que queremos es otro disco…

Y ahí estamos. Estos aspectos de máxima tensión han provocado en el mundo desastres naturales, terremotos y revueltas entre los hombres (así es arriba como es abajo ¿no?). Y es por ello por lo que para los estudiantes de astrología, la Spanish Revolution tiene un gran valor, no por lo que han logrado ahora, no como símbolo, sino porque es un signo de los tiempos, un tiempo que cuestiona los valores y las políticas de un ciclo que ya llega a su fin. Y más aún tiene valor de signo porque no se está haciendo con formas de Tierra, sino con formas de Aire; de ahí su originalidad y su falta de entendimiento por los políticos y medios que reproducen y tratan de encasillarlo en formas de la época de Tierra.

Esta “revolución” se han formado y se ha expandido gracias a los medios de comunicación, sobre todo internet, y es así como sigue su crecimiento. Aunque pueda parecer que el movimiento ha acabado porque ya no salen las concentraciones en las plazas por la televisión, podemos decir que el movimiento se encuentra en “gestación”, se está debatiendo y organizando gracias a internet, como corresponde a una primera etapa más mental que física. Y sobre todo, se están debatiendo ideas, porque el ciclo de Aire propone eso, debate de las ideas.
Correos como este circulan a diario a partir de asociaciones, juntas de vecinos, estudiantes, etc:

¿DERECHO A LA VIVIENDA? SÍ, al menos según el artículo 47 de la Constitución; artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Pero, como siempre, cuando intervienen el dinero y los intereses de los que más tienen, entonces ya NO importan nuestros derechos; cuando un Banco o Caja puede perder un poco de dinero, las personas ya NO importan. PERO NO LES VAMOS A DEJAR. VAMOS A PARALIZAR PACÍFICAMENTE ESTE DESAHUCIO. El martes, 19 de julio, a las 8.30 h. en la calle --------------------------, nos reuniremos para impedir de forma pacífica este atropello, para demostrar que aún somos humanos, que aún tenemos sentimientos y entre ellos el de solidaridad frente a los abusos ejercidos por unos poderosos cuyo único valor es el dinero. ¡¡¡¡ACUDE, TE NECESITAMOS!!!! Saludos

Como podemos ver, el movimiento continúa su andadura, se están debatiendo ideas y se están trasmitiendo y organizando a través de internet. Se están cuestionando los valores del ciclo anterior: ¿qué es más importante, el dinero o los sentimientos? ¿Qué valor es más importante, los contratos o el acceso a la vivienda?

Y esta forma de actuación será imparable a partir de 2020, época en la cual tomarán preponderancia estos nuevos valores y formas y se difuminarán todavía más las fronteras actuales (Tierra).

Aquí vemos el estado del cielo para el 15 de mayo de 2011, donde destaca la agrupación de planetas que se da al comienzo del Zodiaco, en Aries. Los seres humanos no han hecho otra cosa que repetir un patrón celeste: los planetas se agrupan, los seres humanos se juntan en las plazas; no se sabe muy bien por qué ni para qué, pero se juntan porque intuyen que algo nuevo está comenzando (Aries) y que como seguimos hasta ahora no podemos seguir (no hay pan para tanto chorizo…). La presencia de Júpiter (fortuna mayor) da fuerza y la opinión pública les mira con simpatía; el pueblo les apoya (trígono a la Luna), y la presencia de Mercurio (medios de comunicación) hace que sus ideas se expandan con rapidez. Conforme esta conjunción de planetas (o stellium) se fue abriendo, el movimiento se dispersó (algo que era necesario, por otra parte), y ahora la forma de trabajo es otra.



CONCLUSIÓN

Creo que con lo expuesto podemos hacernos una idea de la situación en la que nos encontramos desde el punto de vista de la astrología clásica occidental.

Ahora tocaría el debate y los juicios de valor, porque estos cambios son cambios, pero no significa que sea para mejor ni para peor. Los medios de comunicación pueden significar diálogo entre las personas, pero también deslocalización de empresas; pueden significar información y diálogo, pero también manipulación y engaño. La crisis de los Estados nacionales puede significar mayor fraternidad entre los pueblos, pero también mayor protagonismo de las multinacionales y menor capacidad de control por parte de los Gobiernos. Y así podríamos y deberíamos seguir debatiendo.

El debate de las ideas, la comunicación, los movimientos migratorios, etc., tomarán importancia en los próximos años, y como nos decían los Hermanos de la Pureza hace ya varios siglos, unas partes del mundo perderán importancia y otras la ganarán. Lo que está claro es que estamos viviendo el final de una época. La época de Tierra toca a su fin y llega el Aire. Y nosotros vamos a tener la suerte de verlo y de vivirlo.

Quique Bérniz

Corresponsal de la revista Esfinge en Zaragoza

 

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