Marzo 2013

Filosofía contra el totalitarismo

Escrito por  Javier Saura
Filosofía contra el totalitarismo

Muchos estarán dispuestos a mantener que no es deseable repetir la experiencia histórica del movimiento nazi. Posiblemente, también asegurarán que nunca se prestarían voluntariamente a ser parte de ese engranaje. Sin embargo, un experimento en Estados Unidos, país con amplia experiencia democrática, puede hacer tambalear nuestras opiniones sobre este tema.

LA AMENAZA DEL TOTALITARISMO
a) Un experimento escalofriante
En abril de 1967, en un colegio de la localidad de Palo Alto, California, EE.UU., el profesor de Historia Ron Jones realizó un experimento con sus alumnos de secundaria (15 y 16 años) para que vivieran por sí mismos cómo un sistema totalitario como el nacional-socialista (nazi) podía cambiar radicalmente sus conductas.
Organizó la clase dándole una identidad propia, bajo el nombre de “La tercera ola” –por ser esta la mejor para hacer surf–, y en solo cuatro días se generó en dicho colegio y en los de los alrededores una histeria colectiva y un enfrentamiento entre los que estaban a favor y en contra de dicho grupo.
Al quinto día, Jones convocó a todos los miembros y simpatizantes a una gran aula del colegio, bajo la promesa de convertirse en un tercer partido político que lucharía contra la corrupción y la guerra de Vietnam, en pleno auge; asistieron más de 200 jóvenes, incluso de otros colegios. Tras tenerlos unos minutos a oscuras y con un televisor encendido pero sin señal, Jones encendió la luz y les dijo de qué trataba el experimento, pasándoles imágenes de Hitler, las juventudes hitlerianas y los campos de exterminio.
A los jóvenes presentes esto les causó una gran conmoción, llegando a hablarse de algún suicidio; actualmente, aún no se han hecho públicos los estudios del daño psicológico causado a los estudiantes.
A Ron Jones le retiraron su licencia de profesor y solamente pudo enseñar a jóvenes con problemas, pero lejos de los circuitos oficiales de la enseñanza de EE.UU.

Totalitarismo2
b) La gran pregunta
¿Cómo fue posible que unos jóvenes de clase media, con una educación bastante liberal y una larga tradición democrática en su país, aceptaran ciegamente conceptos totalitarios en tan solo cuatro días? ¿Estamos nosotros exentos de caer bajo la manipulación de un visionario ególatra? ¿Qué falló entonces y sigue fallando ahora en nuestro sistema de educación?


c) Sobre qué se construye el totalitarismo
Ron Jones, que además de profesor era actor y guionista, realizó su puesta en escena basándose en:
1- Su carisma y ascendiente sobre los alumnos. Todos confiaban ciegamente en él y en sus enseñanzas.
2- La situación de descontento que vivían los EE.UU. con la guerra de Vietnam y un parón económico. Atrajo a jóvenes de todas las tendencias.
3- El miedo. Quien no siguiera el experimento suspendería su asignatura de Historia.
4- El deseo de aprovecharse de la nueva situación por algunos alumnos y no querer suspender ni quedar excluidos de la clase (del grupo).
5- Engaño para dar sensación de normalidad. Presentó el experimento como uno más de los que ya habían realizado, ocultando sus verdadera intenciones incluso al director del colegio.

d) Herramientas o modus operandi de los totalitarismos
Síntesis del experimento: la puesta en escena.
A) Reunió a la clase y les dijo que quien no hiciera el experimento sería expulsado y suspendería el curso. A los que no estaban de acuerdo los hacía salir y marchar, acompañados, a la biblioteca. (Coacción y miedo: desaparición de los disidentes; miedo a ser apartado del grupo. Permanecer en la biblioteca es como los campos de concentración, los gulags o los campos de reeducación.)
B) Avisó que, desde ese momento, las notas se darían a nivel colectivo, al grupo que participara en el experimento, quedando suprimidas las notas individuales. (Supresión del individuo a favor del grupo; sacrificio del “yo” a la “masa”.)
C) Cada día impartió una consigna a la clase, que hacía repetir como un mantra. Llenó el aula con cartelones hechos por los alumnos con estas frases. (Lavado de cerebro: ideas grupales y anulación de la capacidad de razonar.)
D) Les dio un saludo parecido al nazi, con la obligación de saludarse cada vez que se encontraran o cruzaran fuera del aula. (Reforzamiento grupal frente a “los otros”. Sentimiento de superioridad al pertenecer a un grupo fuerte.)
E) Había “confidentes” que le decían a Jones quiénes eran contrarios al grupo, con la excusa de asegurar la buena marcha del experimento. (Gestapo, Cheka o policía política o religiosa: miedo y falta de privacidad, control de la vida privada.)
F) Cada día, Jones leía en público la lista de infracciones, y a los críticos los hacía expulsar y acompañar a la biblioteca. (Juicios “populares”, indefensión ante la autoridad, ilegalidad manifiesta.)
G) Los mandó divulgar “La tercera ola” por el colegio y se llegaron a producir enfrentamientos violentos entre partidarios y detractores. Se agredió a un alumno que trabajaba en el periódico estudiantil para que no sacara un artículo negativo sobre “La tercera ola” ¡y no lo publicó! (Proselitismo agresivo, no se admite la crítica ni la oposición; control sobre los medios de comunicación y coacción a la prensa independiente, cuando existe. Fin a la libertad de expresión.)
H) El director, los profesores y los padres de los alumnos estaban muy satisfechos porque los chicos eran más disciplinados, había menos peleas en las aulas y sacaban mejores notas. (Aprobación social inicial; se renuncia a la libertad por una falsa seguridad y orden.)

e) El atractivo totalitario
Si leemos todo lo subrayado en c) y d) encontraremos las características de los sistemas totalitarios y populistas, sean del signo que sean o se disfracen como quieran; basta con situarlos en un contexto histórico adecuado, ya sea un aula de clase, una grave recesión económica, un gran deseo de venganza o colapso de una forma de gobierno. Como síntesis: los totalitarismos –y populismos– proponen siempre soluciones simplistas, radicales y rápidas.
Lo fácil siempre es culpar a los demás, al otro, al diferente. Como ya enseñaba el Maestro Jesús de Nazareth, “Ver la paja en el ojo ajeno antes que la viga en el propio”.

Totalitarismo4LA ENSEÑANZA FILOSÓFICA
La filosofía parte de que todo lo negativo que le sucede al ser humano es por IGNORANCIA, siendo esta la verdadera causa de nuestras desgracias, individual y colectivamente. ¿Y su remedio? ¡La sabiduría!
Para alcanzar la sabiduría, la filosofía siempre planteó tres pasos:
Primero: reconocer nuestra ignorancia y proponernos salir de ella.
Segundo: reflexionar y tratar de ser objetivos para poder quedarnos con las cosas positivas y rechazar las negativas. Seleccionar las ideas con las que vamos a trabajar.
Y tercero: llevar dichas ideas a la práctica, para comprobar sus resultados.
De los resultados extraeremos una experiencia con la que volveremos a repetir los pasos segundo y tercero, hasta desarrollar en nosotros el hábito de pensar y actuar de la manera más noble y justa posible.
La filosofía propone un ejercicio de renovación interior permanente. Cuenta Confucio que un antiguo y sabio emperador de China tenía grabado en su bañera: “Renuévate cada día. No dejes de renovarte”.

a) Tratemos de ser objetivos o segundo paso
¿Son negativas las consignas que dio Jones a sus alumnos a lo largo del experimento de “La tercera ola”: “Fuerza en la disciplina”, “Fuerza en la comunidad”, “Fuerza en la acción” y “Fuerza en el orgullo”?
La filosofía tradicional de la India nos dice que el ser humano reacciona de tres formas ante una situación, hasta que alcanza la sabiduría y entonces actuaría de forma justa.
Estas tres formas de acción son llamadas:
Tamas (negarse a actuar). Inacción, querer que las cosas cambien solas pero no comprometernos nosotros. Es la base de la ignorancia.
Rajas (actuar sin pensar). Querer cambiar las cosas de forma brusca y en poco tiempo. Hay acción pero sin reflexión; pero al haber acción hay la posibilidad de aprendizaje.
Sattwa (armonía). Actuar con reflexión y previendo las consecuencias de nuestros actos. Es el paso obligatorio para llegar a la sabiduría.
Conclusión: lo que es negativo es el exceso por poco o por mucho.
¿Es negativa la disciplina?
Tamas. Sin disciplina no existe desarrollo personal ni colectivo. Todo necesita un orden, desde un trabajo a nuestro organismo.
Rajas. Un exceso de disciplina nos lleva a la rigidez y a la creación de un sistema militarista.
Sattwa. Bien utilizada, nos permite poner orden y ritmo en nuestra vida. La disciplina inteligente hace cultura y levanta civilizaciones.
¿Es negativo pensar en la comunidad?
Tamas. Pensar solo en uno mismo nos lleva al egoísmo extremo y al egocentrismo, los grandes males de nuestro tiempo.
Rajas. Actuar solo para la colectividad, de forma irracional, anula al individuo y permite la existencia de tiranos, fanáticos e iluminados.
Sattwa. Es la base de la solidaridad, el altruismo y el voluntariado. Facilita el encuentro y la cooperación entre desiguales, ya sea en un equipo de trabajo o en la sociedad de naciones.
¿Es negativa la acción?
Tamas. El inactivo es indolente, abúlico, con tendencia a la depresión.
Rajas. Hiperactivo e impetuoso y, por tanto, tiende a la ira y a la cólera cuando las cosas no salen como él quiere.
Sattwa. Piensa antes de actuar y busca el bien personal de cada uno combinado con el bien común. Trabaja paso a paso y con gran capacidad de adaptación, sin olvidar nunca la meta y sin perder sus principios o valores éticos o religiosos.
¿Es negativo el orgullo (o alegría interior)?
Tamas. Quien no se siente alegre o feliz –orgulloso– con lo que hace está siempre triste y amargado. Es el eterno pesimista.
Rajas. Hiperactivo, concibe el trabajo como “hacer más cosas”, pero sin pararse a reflexionar. Es el gran optimista.
Sattwa. Disfruta con lo que hace, pues el trabajo es para él “una prueba” con la que aprender más de la vida y de sí mismo. Ve la vida como un viaje lleno de aventuras, pero con una finalidad espiritual y/o trascendente. Son los hombres y mujeres verdaderamente sensatos.

b) La “acción” filosófica o tercer paso
Pasemos de las ideas a los actos de la mano de Platón y su enseñanza sobre las cuatro virtudes propias del ser humano:
Primera virtud: templanza o moderación. Nada en exceso. Nos ayuda a no caer ni en Tamas ni en Rajas: ni ser unos absolutos descreídos, ni caer en las garras de ningún loco iluminado. No buscar las cosas fáciles y rápidas, pues casi siempre son mentira; empezar por un cierto control de nuestras pasiones y caprichos.
Segunda virtud: fortaleza o la capacidad de no rendirse nunca. No dejarse arrastrar por las corrientes de opinión, sean las que sean, manteniéndonos firmes en aquellas experiencias y enseñanzas que nuestro corazón y la práctica de la vida nos dicen que son válidas.
Tercera virtud: prudencia o pensar antes de actuar. Dar lo mejor de nosotros mismos y reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos; buscar a la vez el bien común y el bien individual. Desarrollar los principios de la convivencia sobre el respeto mutuo y trabajar pensando en el futuro de todos. Pensar en grande, que entre toda la humanidad.
Cuarta virtud: la justicia. Señala Platón que “Justicia es dar a cada cual lo que le corresponde según su naturaleza”; por ello es la más difícil de todas las virtudes y la corona y síntesis de las anteriores. Hay que “conocer las necesidades y características del otro” o, como diría Pessoa, “otrarse”, ponerse en el lugar del otro. Y una vez hecho esto, “darle lo que le corresponde” y no lo que nos parece o podemos.
Quien ejercita la justicia de forma plena es el sabio, el que ha adquirido sabiduría; pero, mientras tanto, sí podemos buscar la justicia: primero, sobre el respeto a uno mismo y a los demás; y segundo, sobre la base del anterior, desarrollar una verdadera y sana convivencia o “arte de vivir con”.

c) La derrota de los totalitarismos
Su derrota no es ni por las armas ni por las leyes, sino por la EDUCACIÓN.
Y una educación profunda y no superficial, donde los valores éticos sean vividos por los que enseñan, por los padres y por los cargos públicos, donde se enseñe a reflexionar y a asumir las consecuencias de nuestros actos, se premie la honradez, el esfuerzo y el altruismo y se persiga la picaresca del “pelotazo” y la corrupción.
Lo contrario del totalitarismo es la libertad y, para Platón, “la filosofía es la ciencia de los hombres libres”… porque son virtuosos (tienen valores éticos y los viven).

Javier Saura
Director en Cádiz de la Organización Internacional Nueva Acrópolis

Para quien desee conocer más sobre dicho experimento, le recomiendo buscar en Canal Historia, “La tercera ola. El fascismo en las aulas”. http://www.canaldehistoria.es/vertv/sinopsis/524436_/La-Tercera-Ola--fascismo-en-la-escuela-

Platón. Diálogos
India: Bhagavad Gita, varias ediciones.

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