Historia — 1 de abril de 2025 at 00:00

Locke, su tiempo, su influencia

por

Locke

Para poder comprender, de una manera más amplia, los logros que hoy disfrutamos en nuestra sociedad, tal como hoy la conocemos y entendemos, en la que hemos nacido y en la que ha transcurrido nuestra vida (logros que incluso nos pueden parecer normales y cotidianos, como algo que siempre estuvo ahí para nosotros), hemos de aprender a mirar hacia el pasado, mirar en nuestra propia historia como humanidad.

¿Qué sucedió entre 1632-1704? ¿Qué huella dejó que haya llegado hasta nuestros días?

Encontramos el empirismo, que defiende que el conocimiento humano proviene exclusivamente de la experiencia, como movimiento filosófico opuesto al innatismo. Este movimiento fue una escuela fundamental en el surgimiento de nuevas corrientes de pensamiento y llegaría a ser el germen de la revolución científica. «Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia».

La experiencia proporciona el material del conocimiento, pero no es el conocimiento mismo. Conocer es comparar ideas, descubrir cuáles son sus relaciones, y juzgar. «La lectura proporciona a la mente solo materiales de conocimiento; es pensar lo que hace que lo que leemos sea nuestro».

Con el empirismo, la experiencia como punto de partida significó que el conocimiento solo podía poseerse a posteriori, no a priori, y por eso vincularon la idea de experiencia a la experimentación.

Opuesto al innatismo, nos encontraremos con una visión del hombre como tabula rasa. El empirismo nos dirá que la mente del hombre está vacía, que es una pizarra en blanco donde todo conocimiento le llega a través de los sentidos y la experiencia. La existencia del ser humano no está determinada y no podemos saberlo todo, pues no posee esa capacidad.

«El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar todo lo aprendible como en producir en el alumno amor y estima por el conocimiento».

Mientras que los racionalistas establecían un modelo de conocimiento deductivo (que va de lo general a lo particular), los empiristas apostaban por un modelo inductivo: solo a través de la experimentación de casos particulares podemos extraer una enseñanza general.

La necesidad de salir de la oscuridad de la ignorancia y el deseo de alcanzar la luz mediante el conocimiento fueron las causas que motivaron el inicio de la Ilustración (1675-1825). Su idea principal era que la razón, por encima de la superstición y el dogma, es la mejor herramienta para aumentar nuestro conocimiento, libertad y felicidad.

«Es ley natural que el hombre busque la felicidad y rehúya el sufrimiento, no existen leyes morales innatas y solo por la experiencia aprende el hombre a prever las consecuencias de sus actos y a actuar según la razón».

Se puede comprender mejor el mundo usando la razón que usando solo los sentidos y las emociones.

Todas las personas son iguales, y los gobiernos deben proteger la libertad y promover la felicidad.

Los ciudadanos tienen ciertos derechos naturales que los gobiernos no deben restringir ni suprimir.

Es durante estos años cuando se crearía el germen del liberalismo. El liberalismo político establece que la soberanía no está en manos del rey, sino de la sociedad. Defiende la separación de los poderes legislativo y ejecutivo (monarca y Parlamento), así como la libertad religiosa y la primacía de los derechos del individuo sobre los del colectivo.

Estas ideas, que originarán el nacimiento del liberalismo moderno, sirvieron de base para la constitución política de Francia y de los Estados Unidos.

En cuanto a derechos, la propiedad privada, la libertad, la vida y la búsqueda de la felicidad son derechos inalienables del hombre: no le pueden ser negados.

«Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias».

«Una mente sana en un cuerpo sano es una breve pero amplia descripción de un estado de felicidad en este mundo».

En lo relativo a la igualdad, todos los individuos, incluidos reyes y nobles, están sometidos a las mismas leyes y en el mismo grado. «Las leyes se hicieron para los hombres y no los hombres para las leyes».

En lo referente al pacto social, los hombres se reúnen en sociedades con el fin de asegurarse una serie de derechos fundamentales que no existen en la naturaleza. A cambio, renuncian a uno solo de ellos: el derecho a tomarse la justicia por su mano, que queda en manos del Estado como garante de todos los demás derechos del ciudadano.

En lo relacionado con la ciencia y el desarrollo tecnológico, las ideas tuvieron una inmensa influencia en el mundo, pues tanto en política como en filosofía se sentaron las bases de lo que serían los siglos posteriores.

«Lo que te preocupa te esclaviza».

John Locke (1632-1704) fue un filósofo y médico inglés, considerado como uno de los más influyentes pensadores del empirismo inglés, y conocido como el «padre del liberalismo clásico». Fue uno de los primeros empiristas británicos. Influido por las ideas de Francis Bacon, realizó una importante contribución a la teoría del contrato social. Su trabajo afectó en gran medida el desarrollo de la epistemología y la filosofía política. Sus escritos influyeron en Voltaire y Rousseau, pensadores de la Ilustración francesa, así como en los revolucionarios estadounidenses. Sus contribuciones al republicanismo clásico y la teoría liberal se reflejan en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Declaración de Derechos de 1689.

Su epistemología (teoría del conocimiento) no cree en la existencia del innatismo y el determinismo, considerando el conocimiento de origen sensorial, por lo que rechaza la idea absoluta en favor de la probabilística matemática. Para Locke, el conocimiento solamente alcanza a las relaciones entre los hechos, al cómo, no al porqué. Como buen filósofo, John Locke también dedicó parte de sus reflexiones a la felicidad, que consideró uno de los derechos inalienables del ser humano y que, junto a la vida, la libertad y la propiedad forman, a su juicio, el grupo esencial de derechos humanos, concepto del que el pensador británico también es referente.

En su Ensayo sobre el entendimiento humano, Locke expone más ideas sobre cómo las personas pueden vivir y aprender juntas. De hecho, durante su vida, fue esta obra, más que sus ensayos sobre el gobierno, la que le granjeó una reputación internacional como filósofo con algo que decir. Locke propone que los seres humanos son intrínsecamente egoístas, pero que la aplicación del autocontrol y la razón garantiza que también persigan el bien común, porque la naturaleza humana está predispuesta al bien.

Quizá es la capacidad del ser humano de buscar lo mejor dentro de él, de buscar en su interior aquello que es profundo; quizá en ese afán de perfección, en ese afán de buscar el bien, es donde reside la fuerza presente en todos aquellos que nos precedieron y que dedicaron su vida a tratar de cambiar el mundo y de dejarlo un poco mejor de lo que se lo encontraron.

Seguramente, si no lo hubiera hecho una persona, lo habría hecho otra, y en lugar de hablar y recordar un nombre que quedó grabado en los libros de historia, sería otro el nombre, otro el lugar, otro el momento, y esto habría dado pie a los sucesos que nos acercarían a una situación similar o quizá igual a la actual. Pero el honor y mérito en estas líneas corresponde a John Locke.

Epitafio

SISTE, VIATOR, Hic juxta situs est Joannes Locke. Si qualis fuerit rogas, mediocritate sua contentum se vixesse respondet. Literis innutritus eousque profecit, ut veritati unice litaret. Hoc ex scriptis illius disce; quæ, quod de eo reliquum est majori fide tibe exhibebunt, quam epitaphii suspecta elogia. Virtutes si quas habuit, minores sane quam sibi laudi, tibi in exemplum proponeret. Vitia una sepeliantur. Morum exemplum si quæras, in evangelio habes; vitiorum utinam nusquam: mortalitatis, certe, quod prosit, hic et ubique.

Natum Anno Dom. 1632 Aug. 29º Mortuum Anno Dom. 1704 Oct. 28º Memorat hac tabula – brevi et ipse interitura.

Traducido del latín:

Detente, viajero. Aquí yace John Locke. Si te preguntas qué clase de hombre era, él mismo te diría que alguien contento con su medianía. Alguien que, aunque no fue tan lejos en las ciencias, solo buscó la verdad. Esto lo sabrás por sus escritos. De lo que él deja, ellos te informarán más fielmente que los sospechosos elogios de los epitafios. Virtudes, sí las tuvo, no tanto como para alabarlo ni para que lo pongas de ejemplo. Vicios, algunos con los que fue enterrado. Si buscas un ejemplo que seguir, en los Evangelios lo encuentras; si uno de vicio, ojalá en ninguna parte; si uno de que la mortalidad te sea de provecho, aquí y por doquier.

Que nació el 29 de agosto del año de Nuestro Señor de 1632, y que falleció el 28 de octubre del año de Nuestro Señor de 1704, este epitafio, el cual también perecerá pronto, es un registro.

 

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