La rueda del destino nos acerca,
podemos abrazarnos sin apuro.
Finalmente cedieron las barreras,
el Sol que nos alumbra ¡solo es uno!
Podemos descansar de la jornada,
dejando las cadenas en el suelo.
¿Por qué cargar, si ya es agua pasada,
vivencias que de antaño nos hirieron?
La rueda del destino nos acerca,
podemos ocupar la misma barca;
usar fuerte los remos y, en silencio,
dejar que nos conduzca la esperanza.
Soñemos todos juntos, ¡ya amanece!
La Vida ha florecido en nuestras almas.