Octubre 2013

Los poetas a Platón

Escrito por  Sony Grau y Jesús Guillermo Lázaro Latorre
Los poetas a Platón

A Platón
(por Sony Grau)

Rumor, rumor de historia milenaria,
remembranzas eternas compartidas
por centurias de almas que bebieron
en tu serena fuente.
Manantial de Sabiduría
que Atenea surgió de una lanzada,
Ella, que aplaca la sed indefinida del alma peregrina.
Tú, Platón, abandonaste un día la Caverna
para dar a los seres la antorcha del Saber
que nos hace libres.
Obras repletas de enseñanzas,
reflejos de un mundo ideal copiado del orden cósmico.
En un Banquete nos hablaste del Amor,
en la cárcel, del Alma y de la muerte.
Ante Gorgias y otros reclamaste lo Justo y no el provecho.
Augurios de iniciados señalaban el surgir de la Caverna ignorante
al hombre portador de una idea,
al eterno buscador de la Verdad.
Tu voz sigue mostrando su influencia en cátedras y círculos estrictos,
retoños del ayer. Laurel de oro que corona tu frente.
De todo lo divino nos hablaste, geometría cósmica del Todo,
herméticos diálogos pensados para acuciar al alma
a que despierte del sopor, limpie detritus, pula y restaure la propia escultura
hasta que surja la Afrodita de Oro.
Mas, guardaste tesoros profundos, que en boca de Sócrates pusiste
cumpliendo sabios cánones que dictan los Maestros.
Dejaste señales inequívocas para el doctrino y reflexivo
que intuye un algo más y así fortalece sus alas para el vuelo.
Y así, el humano agradecido, aprendiz de filósofo sincero
reconoce en ti a su mentor, por ello:
¡Salve, Platón divino!

 


Elogio a la filosofía
(Por Jesús Guillermo Lázaro Latorre)

Pido permiso a las Musas celestes,
y confío perdonen mi osadía,
pues te habla el corazón, Filosofía,
y te expresa el amor que nos mereces.

Tú, Filosofía, cálido aliento
que soplas sobre el polvo del olvido
y estremeces mi espíritu dormido,
cual eco agita en la roca el silencio.

Eres la excelsa Maestra del alma
que anhela desde siempre conocer,
escapar de su tumba y recorrer
el camino de vuelta hasta su patria.

Eres el faro que guía en la noche;
sí, tú dibujas la estela que sigue
mi nave en la sombra, y al alba persigue
tus huellas, bogando hacia el horizonte.

Tú, Filosofía, puente en la Historia
que enlaza el pasado y el presente
de una ciencia, que mágica corriente
de eslabones con fiel amor custodia.

Eres para el hombre libertadora
de cadenas, forjadas de ignorancias
en cavernas de ampulosas arrogancias
con sus sombras vacías y engañosas.

Eres Tú la sublime consejera;
brindas las respuestas que el alma ansía,
la apartas del error y la utopía,
y en tus aguas bebe la esencia eterna.

Y has sido siempre, la madre fecunda
de Academias, Liceos y Jardines;
tú amamantas espíritus afines
que buscan el saber que al vulgo ocultas.

Son tantos los elogios que mereces...
Has bebido las mieles de la gloria;
también las hieles tiñeron tu historia...
La luz molesta al que en la sombra duerme.

Mas no eres Tú lucerna de salones;
¡eres torrente de luz y de vida,
cual Ave Fénix, siempre renacida,
vigorosa y eternamente joven!

Hoy es día de festejos y homenajes;
los nuevos Prometeos para el hombre,
los filósofos, vindican tu nombre
y agradecen la herencia que dejaste.

Hoy tuve un sueño que nació del alma:
vi que el viento ondeaba tus banderas
en un mundo sin odios, sin fronteras,
sin los yugos serviles que atenazan.

Sujetaban las astas manos firmes,
mostrando al orbe tu soberanía,
y en los paños sagrados se leía:
“Sólo el conocimiento os hará libres”.

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