Jueves, 27 Diciembre 2012 23:09

Ciencia para poetas, poesía para científicos

Dicen que los genios son despistados para las cosas mundanas, como algunos de nosotros. Sin embargo, su genialidad también se expresa en los remedios que usan para solucionar esos despistes.

En uno de los encuentros históricos más importantes de la ciencia, entre Newton y Halley, el doctor Halley preguntó qué curva creía que era la que describían los planetas. Sir Isaac Newton contestó que era una elipse. El doctor, lleno de alegría y asombro, le preguntó cómo lo sabía. “Porque lo he calculado”, fue la respuesta, pero al ir a buscar el cálculo no lo encontró. En esa época era como decir que tenía el remedio para la viruela pero lo había perdido.

Para subsanar semejante pérdida, Newton rehízo los cálculos..., y mucho más. Dos años de profunda reflexión dieron al mundo su obra maestra: Principios matemáticos de filosofía natural. Un libro que le hizo famoso y el más respetado y admirado de los científicos de su tiempo, y aún por siglos.

¿Por qué? ¿Qué hace tan especial este libro? Con él cobraron sentido todos los movimientos del universo, explicaba matemáticamente las órbitas de los cuerpos celestes e identificaba la fuerza que los ponía en movimiento: la gravedad. Y todo esto sólo con tres leyes simples que hoy aprendemos en la enseñanza básica.

Benedetti, en su libro Despistes y franquezas, nos enuncia otro tipo de enigma resuelto pero perdido:

Todos tenemos un enigma

y como es lógico ignoramos

cuál es su clave su sigilo

rozamos los alrededores

coleccionamos los despojos

nos extraviamos en los ecos

y lo perdemos en el sueño

justo cuando iba a descifrarse

y vos también tenés el tuyo

un enigmita tan sencillo

que los postigos no lo ocultan

ni lo descartan los presagios

está en tus ojos y los cierras

está en tus manos y las quitas

está en tus pechos y los cubres

está en mi enigma y lo abandonas

¿Cuánto pesa un beso?

Para calcular el peso de un objeto es necesario saber su masa y la fuerza gravitacional del planeta en el que se encuentre. Contrariamente a la afirmación de Aristóteles, que dijo que los objetos más pesados caen más rápido que los más ligeros, el movimiento no depende del peso; resulta que los objetos con diferentes masas caen a la misma velocidad, porque la aceleración de la gravedad es prácticamente la misma en todas las partes de la Tierra. Cuentan que esto lo experimentó Galileo desde lo alto de la torre de Pisa con una bala de cañón y una bala de madera. También lo experimentó el comandante de la misión lunar Apolo 15, David Scott. Para hacerlo lanzó un martillo y una pluma de halcón en la superficie de la Luna. Este es el vídeo del momento:

http://video.google.com/videoplay?docid=6926891572259784994

Pero creo que sobre la gravedad poética podemos escuchar la voz de Alfonsina Storni:

Esto es amor, esto es amor, yo siento
en todo átomo vivo un pensamiento.

Yo soy una y soy mil, todas las vidas
pasan por mí, me muerden sus heridas.

Y no puedo ya más, en cada gota
de mi sangre hay un grito y una nota.

Y me doblo, me doblo bajo el peso
de un beso enorme, de un enorme beso.

 

De la unión de las dos reflexiones nace mi alegría: todos los besos se mueven a la misma velocidad, así que no hay competencia acerca de cuál llega primero.

Sara Ortiz

Jueves, 20 Septiembre 2012 02:35

Ciencia para poetas. Poesía para científicos

Con la imagen todavía presente de la guillotina sobre la cabeza de María Antonieta, viene a mi memoria una de las muchas cabezas que rodaron en ese reinado del terror, en la Place de la Revolution (hoy Plaza de la Concordia); en mayo de 1794 el químico Lavoisier aceptaba su destino.

La ley que causó una de las mayores revoluciones de la química fue descubierta por Antoine-Laurent Lavoisier: “La materia no se crea ni se destruye solo se transforma”. Junto con su mujer, que compartía con él la pasión por la investigación y una inteligencia brillante, elaboraron el sistema métrico, el método de nomenclatura química, identificaron el oxígeno, el hidrógeno, y además de muchas otras aportaciones a la química, demostraron que un objeto oxidado no perdía peso sino que ganaba pues atrapaba moléculas de oxígeno del aire. Fue la primera vez que se comprendió que la materia se puede transformar pero no eliminar. Cuando quemamos un libro, la materia se convierte en ceniza y humo, pero la cantidad total de materia en el universo es la misma.

En su caso no fue la intolerancia a las nuevas ideas lo que le llevó a la guillotina, sino que fue la crítica a uno de los agitadores políticos de la mayor revolución política en la historia de Europa. Lavoisier como miembro de la Real Academia de ciencias demostró la falsedad de una teoría sobre la combustión de un científico joven: Jean-Paul Marat, y éste nunca se lo perdonó, sediento de sangre como un vampiro no vaciló en denunciarlo a la Asamblea Nacional.

Desearía que ocurriese lo que Benedetti nos cuenta en su Historia de Vampiros, quizás así las vidas de científicos, políticos o ciudadanos comunes estarían más protegidas. Aquí os lo transcribo:

Era un vampiro que sorbía agua
por las noches y por las madrugadas
al mediodía y en la cena
era, ¡abstemio de sangre!
y por eso el bochorno
de los otros vampiros
y de las vampiresas
contra viento y marea se propuso
formar una bandada
de VAMPIROS ANÓNIMOS
hizo campaña bajo la menguante
bajo la llena y la creciente
sus modestas pancartas proclamaban
¡VAMPIROS BEBAN AGUA
LA SANGRE TRAE CÁNCER!
es claro los quirópteros
reunidos en su ágora de sombras
opinaron que eso era inaudito
aquel loco aquel alucinado
podía convencer a los vampiros flojos
esos que liban boldo tras la sangre
de modo que una noche con nubes de tormenta
cinco vampiros fuertes
sedientos de hematíes plaquetas leucocitos
rodearon al chiflado al insurrecto
y acabaron con él y su imprudencia
cuando por fin la luna
pudo asomarse vio allá abajo
el pobre cuerpo del vampiro anónimo
con cinco heridas que manaban
formando un gran charco de agua
lo que no pudo ver la luna
fue que los cinco ejecutores
se refugiaban en un árbol
y a su pesar reconocían
.... que aquello no sabía mal
desde esa noche que fue histórica
ni los vampiros ni las vampiresas
chupan más sangre resolvieron
por unanimidad pasarse al agua
como suele ocurrir en estos casos
el singular vampiro anónimo
es venerado como un mártir


Sara Ortiz

Martes, 02 Junio 2009 22:45

¿Se calienta la Tierra?

 La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó en la Cumbre del Clima que se ha celebrado en Bali (Indonesia) lo que ya avanzaba el último de los informes del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC): la Tierra se calienta.

Así lo indican los datos de observaciones recogidas a lo largo y ancho del planeta. El decenio de 1998 a 2007 ha sido el más cálido de la historia. En 2007, la temperatura de la superficie terrestre se ha incrementado 0,41ºC por encima de la media del periodo histórico 1961-1990.

Es verdad que en el informe de cada año se dice que el último es siempre el más caluroso; eso indica, precisamente, “una tendencia al calentamiento”. Los fenómenos extremos han aumentado de forma significativa. El año 2007 deja otros récords memorables: la extensión más baja de la capa de hielo ártico, inundaciones y tormentas extremas, y el menor tamaño del agujero de la capa de ozono.

Nos puede interesar cuándo se considera que tenemos una ola de calor o canícula, y si es usual en la historia humana o geológica. El término ola de calor depende de la temperatura considerada "normal" en la zona, así que una misma temperatura que en un clima cálido se considera normal puede considerarse una ola de calor en una zona con un clima más templado, pero debe prolongarse en el tiempo, y puede tener bastante humedad.

En la historia geológica ha habido muchos períodos de calor -aunque nunca con cambios de temperatura tan rápidos como los actuales-, e incluso en la historia humana se registran importantes cambios en las temperaturas medias, por ejemplo: durante el imperio romano en Inglaterrra hubo importantes cultivos de vid, debido al benigno clima. Otro ejemplo: en el S.XII se hace manifiesta esta fase lluviosa y cálida en la Península Ibérica, visible en la recuperación de la vegetación y un retroceso del desierto, debido a las lluvias en la vertiente atlántica que fueron especialmente importantes, con noticias de frecuentes riadas e inundaciones ( la del Miño en 1102, Tajo 1138, la del Guadalquivir en 1168 ). Aún así las sequías no faltaron en este siglo.

Algunos de estos argumentos son esgrimidos por los detractores de la realidad o importancia del cambio climático, pero los datos más significativos siempre apuntan a un cambio del clima nunca registrado y de efectos devastadores; apuntamos cuatro síntomas del calentamiento global:

Temperaturas
Los expertos han medido la temperatura en el hemisferio norte y en el sur. En el norte, 2007 fue el segundo año más cálido del siglo, con 0,63ºC más frente al período 1961-1990; y el sur, se convirtió en el noveno más cálido desde 1850, con 0,20ºC más que la media del período. Enero de 2007 fue el mes de enero más cálido, frente al período 1961-1990. Se alcanzaron 12,7ºC de media.

Sequía
Más de las tres cuartas partes del sureste de EEUU sufren sequía desde mediados de verano hasta diciembre. China, por su parte, ha registrado la peor sequía de la década, que ha afectado a 40 millones de hectáreas de cultivos, y decenas de millones de personas han padecido restricciones de agua potable. Las sequías, según el informe de la OMM, se están prolongando en el tiempo.

Tormentas
Las lluvias torrenciales han causado inundaciones a lo largo del año en países africanos como Mozambique o Sudán. En Bolivia, las inundaciones han afectado este año a 200.000 personas, y en Uruguay las lluvias más intensas desde 1959 dejaron sin hogar a 110.000 habitantes. Inglaterra, por su parte, registró en 2007 los meses de mayo y junio más húmedos desde 1766.

Agujero de ozono
La buena noticia de este informe de la OMM es que la capa de ozono ha alcanzado un mínimo de 25 millones de kilómetros cuadrados, frente a los 29 millones de km2 que llegó a tener de mínimo en 2000 y 2006, los últimos años de récord.

Ante estos datos, parece que vale la pena escuchar todas las voces que proponen el cambio de los hábitos de consumo para que nuestro mundo no sólo sea sostenible, sino que se integre otra vez a la Vida en la Tierra.

Sara Ortiz Rous

Domingo, 01 Febrero 2009 20:31

Matemáticas para poetas

Dicen que el ser humano es científico, es poeta y es filósofo al mismo tiempo,
y que es capaz de descubrir las leyes de la Naturaleza, la Verdad, y la Belleza.

Las matemáticas tienen una Belleza especial, la atemporalidad. Una verdad matemática se mantiene a través del tiempo y no es necesario revisarla, recomprobarla una y mil veces, tiene vocación de eternidad. Por ejemplo:

“Las tres alturas de un triángulo se encuentran en un punto ¹ (Altura es la perpendicular trazada desde un vértice hasta el lado opuesto)”.

A primera vista no vemos la razón por la que esto deba ser así. Tres rectas cualesquiera no tienen por qué converger en un punto, en general forman un triángulo. Es sorprendente, o como mínimo curioso que esta verdad geométrica se cumpla siempre, en cualquier país del mundo, tenga el régimen político que tenga, y en cualquier época de la historia.

Otro ejemplo de la matemática aritmética: “Sumando los  números consecutivos impares empezando por el uno (1+3=4; 1+3+5=9; 1+3+5+7=16) obtenemos siempre cuadrados perfectos ².”

-    ¿Y no es bella esta ley tan sencilla?- preguntamos y afirmamos a la vez.
-    “Sí, pero poco útil” – puede argumentar nuestro sentido utilitarista de civilización occidental y moderna.
-    Quizás la Belleza matemática no la podamos vender o comprar, pero será Verdad siempre, y será un punto en común para la inteligencia humana a través de  los siglos.

Spinoza: “Es propio de la naturaleza de la Razón percibir las cosas bajo una cierta especie de eternidad”.

Sara Ortiz

¹ La demostración de este teorema se puede encontrar en cualquier libro de geometría básica.
² Números que pueden obtenerse mediante el producto de otro por sí mismo (2x2=4, 3x3=9, 4x4=16,...)

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