Martes, 01 Octubre 2019 00:00

Citas de Mahatma Gandhi (1869-1948)

 Dicen que soy héroe, yo, débil, tímido, casi insignificante; si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.

 El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes.

 La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.

 Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan por cambios trascendentales.

 Lo mismo que un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres.

 El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.

 El débil no puede perdonar. El perdón es un atributo de los fuertes.

 La victoria lograda por violencia es equivalente a una derrota, porque es momentánea.

 Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?

 Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien, este solo es temporal; el mal que causa es permanente.

Publicado en Citas célebres

Mahandas Karamchad Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en la ciudad portuaria de Probandar, India. Era de la casta de los comerciantes y el menor de cuatro hermanos. Tuvo mucho que ver con la independencia de su país, que entonces formaba parte del Imperio británico. Mahatma fue el apodo que le puso el poeta Rabindranath Tagore. El pueblo lo conocía como Bapu, padre.

El Imperio británico, entre 1858 y 1947, gobernó la India, que comprendía la actual India, Pakistán, Bangladesh y Birmania, siendo considerada «La joya de la corona».

Inglaterra siempre practicó un sistema político patriarcal-colonialista en su Imperio, siendo segregacionista y privando a los no ingleses de la mayoría de derechos civiles y políticos, como el acceso a la propiedad o el derecho al voto.

Primer despertar de conciencia: sincretismo religioso

Su padre era funcionario y muy estricto. Su madre, de origen humilde y muy religiosa, practicaba grandes períodos de ayuno y de meditación; su visión religiosa recogía elementos del hinduismo, el jainismo y el Corán. Fue de su madre de quien recibió su influencia religiosa.

Fue obligado a casarse a los trece años con Kasturba, siguiendo la tradición. Muy pasional y celoso, era un chico introvertido, poco sociable y mal estudiante.

Segundo despertar de conciencia: choque deber-placer

A partir de aquí, Gandhi desarrollará un fuerte sentido del deber.

A la edad de dieciséis años, su padre cae gravemente enfermo y decide cuidarlo hasta su muerte. Una noche le pide a su tío que lo reemplace y él va a su habitación a hacer el amor con su esposa; y mientras yacen, le llaman para decirle que su padre acaba de morir. Sufre un fuerte impacto por haber faltado a su deber para satisfacer sus pasiones.

1888 (diecinueve años). Mal estudiante, es enviado a Londres a estudiar Derecho. Intenta comportarse como un señorito inglés y frecuenta los círculos culturales. Asiste a reuniones de la Sociedad Teosófica, donde le enseñan el sentido esotérico del Bhagavad Gita, libro que le acompañará toda su vida y será fuente de inspiración para él.

Acabados sus estudios en 1891, con veintidós años, regresa a India.

Abre un despacho profesional sin éxito; ya en su primer juicio ante el juez fue incapaz de decir una sola palabra.

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Tercer despertar de conciencia: la gran revelación de su destino

Luchará pacíficamente por la justicia.

En 1893, con veinticuatro años, le sale una oferta de un juicio en Sudáfrica y no duda en huir de la India, avergonzado de su fracaso.

La llegada a Sudáfrica le cambiará la vida. Como él mismo dice: «¡Allí encontré a Dios!».

Tras bajar del barco en Durban toma un tren hacia la capital, Pretoria, en primera clase. Durante el viaje, un pasajero blanco se queja al revisor de que no debe viajar allí, sino en tercera clase, con los sirvientes. Como se negó a abandonar su vagón, en la primera parada de importancia su equipaje fue tirado a la estación y él, arrojado violentamente fuera del vagón.

Pasó toda la noche en vela pensando. «Esa noche fue la experiencia más creativa de mi vida». Decide quedarse y resistir.

Saca un billete de tercera clase y viaja a Pretoria. Al cabo de una semana se reúne con la comunidad india (entonces, hindúes y musulmanes no estaban separados) para defender sus derechos. Lo que iban a ser unos meses se convirtió en una estancia de veintidós años en Sudáfrica.

Empieza el nacimiento del político y del mahatma

Al año (1894), con veinticinco personas, funda el Partido Indio del Congreso de Natal, con hindúes y musulmanes indos.

Quiere cambiar las cosas desde la legalidad vigente, y en los nueve años siguientes (de 1894 a 1903), interviene activamente en los tribunales, tanto para defender a los indos como para presentar recursos ante leyes injustas… que cuando son cambiadas, son enseguida sustituidas por otras también discriminatorias.

En 1897 él y su familia, con cuatro hijos, fueron atacados por extremistas blancos sin que ocurriera ninguna desgracia.

Cuarto despertar de conciencia: reafirmación en el rechazo absoluto a la violencia.

Violencia genera violencia.

Crea el Cuerpo de Camilleros de Voluntarios Hindúes en la guerra contra los bóeres y luego contra los zulúes, retirando heridos de ambos bandos. Sobre todo contra los zulúes, Gandhi observa la crueldad humana: ametralladoras y fusiles contra lanzas y escudos de piel. Aquello no fue una guerra sino una masacre.

En 1904, con treinta y cinco años, decide llevar una vida más sencilla.

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Quinto despertar de conciencia: la vía del satyagraha

Si el corazón humano está cerrado, es inútil tratar de dialogar.

Camino hacia el estado de mahatma. 1906 es el año del gran cambio. Hasta 1906, Gandhi se sentía un súbdito del Imperio británico y colaboraba con el mismo, queriendo cambiar las injusticias a través de modificar las leyes. A la edad de treinta y siete años, tomará dos grandes decisiones que lo llevarán a ser Mahatma y Bapu años más tarde.

Ante la promulgación de una ley que obligaba a todos los no blancos a registrarse, y se exigía que las mujeres se desnudaran para ponerles un sello e identificarlas, reunidos en asamblea la comunidad india, la mayoría exigía oponerse por la fuerza hasta que un musulmán se levantó y dijo: «¡Juro por Dios que iré a la cárcel antes que cumplir esta ley!». Gandhi recibió una inspiración, se levantó y dijo a los asistentes: «¡Haremos un voto a Dios de que iremos a la cárcel y estaremos allí hasta que retiren esta ley!».

Sexto despertar de conciencia: alcanzar la liberación de la India

La liberación comienza por uno mismo.

La respuesta fue masiva y hubo una desobediencia civil como jamás se había visto en la historia, ¡había nacido la no violencia como desobediencia civil! Recibir la violencia pero nunca responder a ella, aceptándola con humildad, sin quejarse y ni siquiera levantar un brazo.

La vía del satyagraha le plantea a Gandhi una profunda reflexión sobre la dominación inglesa. ¿Qué es dominación y dónde empieza? ¿Acaso él mismo no ejercía dominación sobre su esposa al imponerle sus deseos? ¿No hay también dominación sobre las mujeres en general y sobre las llamadas castas inferiores indias?

Decide hacer voto de castidad absoluta, el voto de bramacharya , a fin de que sus pasiones no interfieran con su deber.

Incluirá a las mujeres en estas movilizaciones masivas, haciendo que, por primera vez en la historia, salgan de sus casas y se manifiesten de forma no violenta.

El conflicto duró siete años y tuvo difusión internacional, y la ley fue finalmente retirada.

En 1915, con cuarenta y cinco años, decide regresar a la India con su familia.

Su fama ha traspasado fronteras y es recibido como un héroe por lo realizado en Sudáfrica.

Durante varios años, acompañado de Kasturba, su esposa, recorren el país, siempre en tercera clase. Visita a pie las aldeas y habla a la gente no solo de lo importante de sus tradiciones y creencias, sino también de higiene y alimentación. Adopta la ropa de la gente más humilde, así como el hacerse él mismo la ropa: la rueca de hilar será un símbolo del orgullo indo frente a la dominación inglesa. Un país de 350 millones de personas dominado por 140.000 ingleses.

«Nos hemos acostumbrado tanto a que nos dominen que lo primero que tenemos que hacer es liberarnos de nosotros mismos».

«Quienes prefieren arrastrar su barriga por el suelo como los gusanos que no se quejen. Lo normal es que un gusano sea pisoteado».

Trabaja activamente junto al partido Congreso Nacional Indio, siendo su figura más destacada.

En 1919 se produjo una huelga general y, en la ciudad de Amristar, un capitán inglés recién llegado de Europa ordenó disparar a dos mil personas. Fue una carnicería que unió más a hindúes y musulmanes: 379 muertos y más de mil heridos.

El sentimiento de venganza recorre India (los hindúes están en proporción de 40 a 1), pero Gandhi les impide ejercerla: «Nosotros tenemos que demostrar que podemos ir más allá de este tipo de odios. Ellos no son nuestros enemigos, son nuestros amigos y necesitan liberase tanto como nosotros».

En los tres años siguientes, Gandhi hará de la causa nacionalista un movimiento de masas. Promovió que la gente se vistiera con ropa hecha de forma tradicional, dando trabajo a millones de personas; y la quema de la ropa occidental, símbolo de opresión.

En 1922, con cincuenta y tres años, entra en prisión, y saldrá después de seis años por motivos de salud. Gandhi se encuentra con el Partido del Congreso dividido en dos facciones y decide retirarse a su asram y vivir como anacoreta, cosa que hará hasta que, en 1927, decide volver a la política por los sucesos del país.

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Primer paso hacia la independencia

Inglaterra perdió Estados Unidos por el té; ahora perderá la India por la sal.

Como los ingleses rechazan hasta el darle una autonomía a la India, el Partido del Congreso le pide que diseñe una estrategia que lleve a la independencia total del Imperio británico. Se retira a meditar sobre ello y, tras varios meses, toma una decisión que será un punto de inflexión en la historia de la India: la marcha de la sal.

La sal, fundamental para la vida, era un monopolio de la Corona inglesa: solo ella podía elaborar y vender sal, lo cual perjudicaba sobre todo a los más pobres.

Gandhi, con setenta y siete compañeros, se puso en marcha el 12 de marzo de 1930, desde la ciudad de Samarbati a la ciudad costera de Dandi: 358 km. Nadie creía en su éxito, ni los ingleses ni sus compañeros del Partido del Congreso Indio.

En cada aldea hablaba de la no violencia y de la independencia de la India, pidiendo que los funcionarios dimitieran de sus cargos y que la gente se vistiera con las ropas de algodón blanco tradicionales.

Cada vez se sumaba más gente y su avance era seguido por todo el país y en el extranjero: cientos de periodistas vinieron de todo el mundo.

Llegó a la playa el 5 de abril; al día siguiente, al amanecer, realizó un baño ritual y cogió un puñado de sal. «Coged un puñado de sal y apretadlo tan fuerte como si fueran 60 millones de rupias, porque 60 millones de rupias es lo que nos ha robado el Gobierno inglés».

Millones de personas lo imitaron por toda la India. La sal dejó de ser un monopolio inglés.

Encarcelado inmediatamente, a los pocos días salió de la prisión para ser recibido en el palacio del virrey inglés como invitado de honor, debido a la presión internacional.

En 1931, viaja a Londres para negociar el futuro de la India. Ante la oposición de Winston Churchill a negociar nada, la conferencia fracasa. En su estancia en la ciudad, viste sus ropas de algodón y se hospeda en un barrio de trabajadores.

Segundo paso hacia la independencia: «salid de la India»

Con setenta y tres años, en agosto de 1942, Gandhi exige que los ingleses se marchen. Y les dice a sus compatriotas: «Os voy a dar un mantra muy sencillo: ¡hacedlo o morid! Nosotros liberaremos a la India o moriremos en el intento».

Pruebas finales del mahatma: soledad interior y división exterior

Toda la cúpula del Partido del Congreso es encarcelada durante dos años. En ese tiempo muere su esposa y fiel compañera de ideales, Kasturba, de malaria. El impacto para Gandhi es enorme.

Al salir de la cárcel se encuentra la India dividida en dos bloques enfrentados, musulmanes e hindúes. Se esfuerza por mantener la unidad de todos, pero es imposible: viejas rencillas y recelos hacen surgir antiguas y nuevas venganzas. Su tristeza es inmensa y les dice a los ingleses: «Dejad la India en manos de Dios. Y es preferible el caos a la ruptura del país».

La independencia: rosas con espinas

14 de agosto de 1947, independencia de la India. El país es dividido en dos: India y Pakistán (con la actual Bangladesh). Todos lo celebran menos Gandhi, que permanece solo y triste. «¿Por qué nos alegramos? ¡Solo veo ríos de sangre!».

Pruebas finales del mahatma: «el milagro de Calcuta»

En la ciudad de Calcuta los hindúes atacan a los musulmanes y se produce un baño de sangre. Gandhi se traslada allí y, ya con poca salud, hace una huelga de hambre hasta la muerte si no paran los asesinatos. A los tres días vuelve la normalidad en la ciudad y en casi todo el país.

Pruebas finales del mahatma: el calvario

Se calcula que más de cinco millones de personas huyeron de una zona, hindú o musulmana, a la otra. Y que entre los bandidos, los extremistas, el hambre y las enfermedades murieron un millón de ellos.

Como los enfrentamientos y matanzas siguen en la frontera norte de India con Pakistán, Gandhi decide marchar allí para pedir la paz. Al pasar por las aldeas musulmanas le arrojan excrementos, zarzas y cristales a su paso… y él se descalza y camina sobre ellos pidiendo perdón, echándose a sus espaldas las culpas de todos. Su ejemplo aplaca las venganzas pero no consigue ponerles fin. «No hay más que violencia a mi alrededor. Toda mi vida ha sido un fracaso y mi muerte ha de lograr lo que mi vida no ha conseguido».

Elevación del mahatma; muerte y éxtasis

30 de enero de 1948: un ultranacionalista hindú lo asesina de tres disparos. Su última palabra fue «Dios».

Al conocerse la noticia del asesinato, cesó toda violencia entre India y Pakistán, entre hindús y musulmanes. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas arrojadas al mar mientras un millón de gargantas exclamaba: «¡Gandhi es inmortal!».

«Moriré a manos de un asesino. Y cuando eso ocurra y yo acepte esa bala con valor, con el nombre de Dios en mis labios, solo entonces creeré que fui un auténtico mahatma».

«Yo también percibo que todo lo que está en mi entorno está cambiando y muriendo siempre. Siempre hay debajo de todo ese cambio un poder vivo que permanece, que mantiene todo unido. Puedo ver en medio de la muerte cómo persiste la vida; en medio de la falsedad, cómo persiste la verdad; y cómo, en medio de la oscuridad, persiste la luz. De aquí concluyo que Dios es Vida, Verdad y Luz. Él es Amor, es el Supremo Bien».

Bibliografía

Gandhi. Autobiografía. Editorial Gaia. Primera edición, 2014.

Gandhi. Mi vida es mi mensaje: escritos sobre Dios, la verdad y la no violencia . Editorial Sal Terrae. Primera edición, 2004.

Attali, Jacques. Gandhi, vida y enseñanzas del padre de la nación india. Editorial Kairós. Primera edición, 2009.

 

Publicado en Filósofos
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