Viernes, 01 Noviembre 2019 00:00

Una barba mejor que la tuya

–Los verdaderos devotos llevan barba –decía el imam a su auditorio–¡Mostradme una barba espesa y brillante y yo os mostraré a un verdadero creyente!

–Mi cabra tiene una barba más espesa y larga que la tuya –contestó Nasrudín–. ¿Significa eso que es mejor creyente que tú?

Cuento Sufí

Publicado en Cuentos con sabiduría
Domingo, 01 Septiembre 2019 00:00

Saber el nombre

Nasrudín estaba tan harto de las quejas continuas de su esposa que decidió divorciarse.

ؘ–¿Cuál es el nombre de su esposa? –preguntó el juez.

–No tengo ni idea –contestó Nasrudín.

–¿Ha estado casado durante veinte años y no sabe el nombre de su mujer?

–¿Por qué debo saber el nombre de una mujer de la que me quiero divorciar? –replicó Nasrudín.

Publicado en Cuentos con sabiduría
Sábado, 01 Junio 2019 00:00

Buscar en lugar equivocado

Un vecino encontró a Nasruddin cuando este andaba buscando algo de rodillas.

–¿Qué andas buscando, Mullah?

–Mi llave. La he perdido.

Y arrodillados los dos, se pusieron a buscar la llave perdida. Al cabo de un rato, dijo el vecino:

–¿Dónde la perdiste?

–En casa.

–¡Santo Dios! Y entonces, ¿por qué la buscas aquí?

–Porque aquí hay más luz.

*¿De qué vale buscar a Dios en lugares santos si donde lo has perdido ha sido en el corazón?

Cuento Sufí

Publicado en Cuentos con sabiduría
Domingo, 01 Julio 2018 00:00

La Paloma real

Nasruddin llegó a ser primer ministro del rey. En cierta ocasión, mientras deambulaba por el palacio, vio por primera vez en su vida un halcón real. Hasta entonces, Nasruddin jamás había visto semejante clase de paloma. De modo que tomó unas tijeras y cortó con ellas las garras, las alas y el pico del halcón. «Ahora pareces un pájaro como es debido», dijo. «Tu cuidador te ha tenido muy descuidado».

¡Ay de las gentes religiosas que no conocen más mundo que aquel en el que viven y no tienen nada que aprender de las personas con las que hablan!

Cuento Sufí

Publicado en Cuentos con sabiduría
Jueves, 01 Marzo 2018 00:00

Sal y algodón en el río

Llevaba Nasruddin una carga de sal al mercado. Su asno tuvo que vadear un río, y la sal se disolvió. Al alcanzar la otra orilla, el animal se puso a corretear, contentísimo de haber visto aligerada su carga. Pero Nasruddin estaba enfadado de veras.
Al siguiente día en que había mercado, Nasruddin cubrió los sacos con abundante algodón. Al cruzar el río, el asno casi se ahoga por culpa del excesivo peso. «Tranquilízate», dijo alborotado Nasruddin. «¡Esto te enseñará que no siempre que cruces el río vas a ganar tú».
*Dos hombres se aventuraron en la religión. Uno de ellos salió vivificado. El otro se ahogó.

Publicado en Cuentos con sabiduría
Domingo, 01 Octubre 2017 01:00

Nasruddin ha muerto

Se hallaba en cierta ocasión Nasruddin –que tenía su día filosófico– reflexionando en voz alta: «Vida y muerte… ¿quién puede decir lo que son?». Su mujer, que estaba trabajando en la cocina, le oyó y dijo: «Los hombres sois todos iguales, absolutamente estúpidos. Todo el mundo sabe que cuando las extremidades de un hombre están rígidas y frías, ese hombre está muerto».

Nasruddin quedó impresionado por la sabiduría práctica de su mujer. Cuando, en otra ocasión, se vio sorprendido por la nieve, sintió cómo sus manos y sus pies se congelaban y se entumecían. «Sin duda estoy muerto», pensó. Pero otro pensamiento la asaltó de pronto: «¿Y qué hago yo pensando, si estoy muerto? Debería estar tendido, como cualquier muerto respetable», y esto fue lo que hizo.
Una hora después, unas personas que iban de viaje pasaron por allí y, al verle tendido en el suelo, se pusieron a discutir si aquel hombre estaba vivo o muerto. Nasruddin deseaba con toda su alma gritar y decirles: «Estáis locos. ¿No veis que estoy muerto? ¿No veis que mis extremidades están frías y rígidas?». Pero se dio cuenta de que los muertos no deben hablar. De modo que refrenó su lengua.

Por fin, los viajeros decidieron que el hombre estaba muerto y cargaron con el cadáver para llevarlo al cementerio y enterrarlo. No habían recorrido aún mucha distancia cuando llegaron a una bifurcación. Una nueva disputa surgió entre ellos acerca de cuál sería el camino del cementerio. Nasruddin aguantó cuanto pudo, pero al fin no fue capaz de contenerse y dijo: «Perdón, caballeros, pero el camino que lleva al cementerio es el de la izquierda. Ya sé que se supone que los muertos no deben hablar, pero he roto la norma solo por esta vez  y les aseguro que no volveré a decir una palabra».

*Cuando la realidad choca con una creencia rígidamente afirmada, la que sale perdiendo es la realidad.  

Publicado en Cuentos con sabiduría
Lunes, 01 Mayo 2017 00:00

Sendas diferentes

Sendas diferentes

 –Tú eres un gran místico –le dijo uno de sus pupilos a Nasrudín–, y sin duda sabrás por qué los hombres siguen sendas diferentes a lo largo de su vida, en vez de seguir todos una única senda.
 –Sencillo –contestó el maestro–. Si todo el mundo siguiera la misma senda, todos acabaríamos en el mismo lugar; el mundo, perdido el equilibrio, se inclinaría, y todos nos caeríamos al océano.
 
 Cuento sufí

Publicado en Cuentos con sabiduría
Miércoles, 01 Febrero 2017 00:00

Cuento Sufí: Los expertos

Los expertos

Un hombre al que se le consideraba muerto fue llevado por sus amigos para ser enterrado. Cuando el féretro estaba a punto de ser introducido en la tumba, el hombre revivió inopinadamente y comenzó a golpear la tapa del fétetro.

Abrieron el féretro y el hombre se incorporó.

–¿Qué estáis haciendo? –dijo a los sorprendidos asistentes–. Estoy vivo. No he muerto.

Sus palabras fueron acogidas con asombroso silencio. Al fin, uno de los deudos acertó a hablar:

–Amigo, tanto los médicos como los sacerdotes han certificado que habías muerto. Y, ¿cómo van a haberse equivocado los expertos?

Así pues, volvieron a cerrar la tapa del féretro y lo enterraron debidamente.

Cuento sufí

Publicado en Cuentos con sabiduría
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestra página web. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.