Lunes, 01 Junio 2020 00:00

Practicar la bondad

Como dice la estudiosa de las religiones Karen Armstrong, todos los sistemas de creencias religiosas mantienen una misma regla, que ella denomina «la regla de oro», que viene a consagrar el altruismo, la solidaridad, la fraternidad, virtudes que se refieren a la regla: «Trata a los demás como quisieras que te trataran a ti», como práctica de la bondad. Esta coincidencia en un mismo mandato, a pesar de las diferencias de credos, costumbres y culturas, parece señalar que la humanidad sostiene constantes culturales, o ideas colectivas, que apuntan hacia una unificación de los seres humanos en torno a los mismos valores.

Descubrimos que la misma supervivencia de la especie y su avance evolutivo depende de los valores que consagran la cooperación, la ayuda; en definitiva, esa alteridad que nos hace preocuparnos por los demás, aun a riesgo de nuestra propia vida, o nuestra salud. Y que, por el contrario, el egoísmo, la falta de empatía para con el sufrimiento ajeno, no pueden traer más que consecuencias negativas, obstáculos para la evolución cognitiva de la humanidad.

Las recomendaciones de los filósofos e instructores de la humanidad coinciden con las metas evolutivas y de supervivencia de la especie. Esta coincidencia nos ofrece una base ética firme para trabajar en favor de lo que une y evitar todo aquello que enfrenta, divide, separa.

En esta época que estamos viviendo a causa de la crisis pandémica global, estamos comprobando el extraordinario potencial de solidaridad en personas individuales y grupos o colectivos de todo tipo y condición y las numerosas demostraciones de que la «regla de oro» sigue vigente.

El Beso de Rodin con el Covid 19 del bolg del periodista Antonio Garrido

Publicado en Editorial
Jueves, 01 Junio 2017 00:00

Ideas de bondad

De nuevo la sincronicidad nos trae la posibilidad de encontrarnos con personajes que, desde puntos de vista diferentes, coinciden sin embargo en sus mensajes y propuestas para un mundo en paz. Sus palabras pueden sonar utópicas, incluso irrealizables, cargadas de buena voluntad, pero carentes de sentido práctico en el aquí y en el ahora. Y sin embargo, nos resultan tan necesarias que por eso las traemos a las páginas de Esfinge. Lo hacemos porque representan un contrapunto para la oscuridad de las noticias que se producen cada día inundando los medios de comunicación con ejemplos concretos de hasta dónde pueden llegar la estulticia, la ignorancia, el egoísmo, los vicios en suma que causan tanto dolor en el mundo.

Algunos, como el padre Ellacuría, a quien recordamos en este número, pagaron con el alto precio de la propia vida haberse puesto del lado de los más vulnerables; otros, como Satish Kumar, la están dedicando a despertar conciencias, inspirándose en la antigua sabiduría de la India y demostrando su viabilidad en nuestro momento. Ambos coinciden en su anhelo de paz, pero basada en la justiciay el amor, sustentada por el conocimiento propio y la compasión por el dolor de los demás.

Escuchando las reflexiones de estas personas comprometidas y entregadas a causas nobles nos damos cuenta de que no está todo perdido. Como en tantos cuentos antiguos, la fuerza de los pocos empeñados en hacer el bien es más fuerte que la de todos los malvados, conscientes o inconscientes de los efectos nefastos de sus acciones.

Publicado en Editorial
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