Mayo 2019

Darwinismo, la evidencia de un fracaso

Escrito por  Isabel Pérez Arellano
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A mediados del siglo XIX, sin apenas restos fósiles, se construyó un edificio ideológico para la nueva ciencia de la antropología basado en las ideas de la época, y así nació el darwinismo. Más tarde, conforme aparecían los fósiles, se quiso ir encajándolos en esta hipótesis doctrinaria, pero la acumulación de descubrimientos que no se ajustan o divergen de esos preconceptos han acabado por evidenciar que el modelo es erróneo.

En un artículo anterior describimos algunos conceptos del darwinismo hoy en día ampliamente cuestionados o unánimemente rechazados, como la lucha por la vida, el determinismo genético, que el hombre venga del mono, que el medioambiente sea el motor evolutivo o que los cambios morfológicos sean necesarios como paso previo para la humanización.

En este artículo vamos a abordar otros de los puntos más controvertidos del darwinismo.

El volumen craneal como distintivo de la inteligencia

En el libro El origen del hombre  Darwin decía que el tamaño del cráneo estaba en relación directa con la inteligencia, y que los hombres europeos civilizados tenían un cráneo más grande que los indígenas de las selvas, y que eso explicaba el mayor desarrollo cultural de Europa. Se basaba en supuestas medidas antropométricas tomadas «científicamente», que casualmente habían sido mal medidas. De la misma manera, puesto que la mujer tiene un volumen craneal inferior al del hombre, para Darwin era una realidad la menor inteligencia de la mujer («El hombre difiere de la mujer por su talla, su fuerza muscular, su velocidad, etc., como también por su inteligencia, como sucede entre los dos sexos de muchos mamíferos»).

Estas observaciones incorrectas, y aparentemente superadas en la actualidad, siguen sirviendo de base para la antropología, ya que la interpretación de los restos fósiles está basada en este tipo de afirmaciones, es decir, la relación directa entre el volumen craneal y la supuesta inteligencia de esos seres.

Una anécdota curiosa es que cuando Einstein murió, al ser una persona tan extraordinariamente inteligente, como estas ideas estaban en boga, el médico que estaba con él le extrajo el cerebro en contra de su última voluntad y sin el permiso de la familia y se lo llevó a escondidas. Lo pesó, y para su sorpresa descubrió que el cerebro de Einstein pesaba menos que la media (1230 gramos frente a 1400 gramos). Entonces, lo cortó en finas láminas y las envió a los mejores especialistas en histología neuronal, a los mejores neurólogos, para que investigasen dónde residía el secreto de la inteligencia de Einstein y ninguna de las láminas reveló nada diferente o peculiar.

Siguiendo esta línea de pensamiento, puesto que los monos tienen un volumen craneal de unos 450 cc y los hombres de unos 1400 cc, el darwinismo asume que se deberá encontrar una escalera de volúmenes intermedios, menores cuanto más lejanos y mayores cuanto más cercanos en el tiempo, revelando un orden creciente de inteligencia, abstracción mental y parecido humano.

Durante un tiempo, mientras no había mucha abundancia de fósiles, este modelo pareció cumplirse, pero en los últimos años, la paleontología nos ha proporcionado restos fósiles sorprendentes que divergen de esta concepción. El Homo naledi es un resto fósil encontrado en 2015, muy moderno, con una antigüedad de unos 300.000 años, y con poco volumen craneal, 600 cc, que sin embargo, hacía enterramientos, un rasgo que denota una abstracción mental y que es típicamente humano. De la misma manera, el Homo floresiensis, con 50.000 años de antigüedad, tiene un volumen craneal de 400 cc y se cree que para llegar hasta la isla donde habitaba tuvo que haber sabido navegar y construir barcos, es decir, que contaba con un gran desarrollo inteligente.

Natura non facit saltum

El darwinismo afirma que todos los cambios que se producen son graduales, sucesivos, mínimos cada vez, pero acaban dando lugar a los cambios macroscópicos que se pueden observar. Darwin, en ese famoso artículo de 1858 , afirmaba que la Naturaleza no da saltos, adscribiéndose a la corriente del gradualismo, que aseveraba que los cambios ocurren lentamente en forma de pasos graduales a lo largo de miles de años. Si esta hipótesis fuera cierta, tendríamos que encontrar muchas versiones intermedias en el registro fósil, y eso no sucede. George Cuvier, un famoso paleontólogo de principios del siglo XIX, fue el representante de la otra teoría, que salió tan mal parada en su tiempo, la del catastrofismo, que decía que las especies nuevas habían aparecido por cambios repentinos, después de catástrofes en donde las especies previas habían perecido.

Sin embargo, recogiendo estas ideas de Cuvier, el paleontólogo Steven Gould expuso en 1972 la teoría del equilibrio puntuado , que propone que existen periodos de gran estabilidad para las especies interrumpidos por breves momentos de grandes cambios. Steven Gould plantea dos mecanismos, la microevolución y la macroevolución. La microevolución es compatible con la teoría de la selección natural, la adaptación final de las especies, es decir, la especialización de los seres vivos a su nicho ecológico, al entorno en el que viven, que es lo que realmente describe Darwin en su libro El origen de las especies; pero luego estaría la macroevolución, que marca la aparición de las grandes líneas evolutivas, por otros mecanismos, todavía no bien conocidos.

Evolución lineal

Tal como Darwin escribió en el artículo de 1858 sobre la lucha por la vida y la supervivencia del más apto, el darwinismo propone una evolución escalonada, donde una tipología de homínido va siendo reemplazada por otra en una evolución lineal ascendente.

Los restos fósiles más antiguos y de apariencia más simiesca, durante muchos años se encontraron en África; por tanto, surgió la hipótesis de que el hombre había nacido y se había desarrollado en África, y posteriormente había salido del continente africano para viajar a Asia y Europa. Esta hipótesis se llama Out of Africa y decía que todas las poblaciones modernas de Homo sapiens no africanas derivarían de humanos arcaicos (Homo neanderthalensis, Hombre de Denisova,Homo rhodesiensisHomo heidelbergensisHomo antecessor) africanos. Pero hoy en día los estudios de genética de poblaciones han revelado que hubo cruces de Homo sapiens fuera y dentro de África con estos humanos arcaicos, y los descubrimientos fósiles han mostrado poblaciones de Homo erectus simultáneamente en África y Asia, cobrando cada vez más fuerza la hipótesis multirregional, que propone que habría habido varias evoluciones al mismo tiempo y habrían surgido Homo sapiens modernos en distintas partes del mundo paralelamente, de distintos antepasados.

evolucion lineal darwinismo

Nuevos descubrimientos han dejado además en entredicho el posible origen africano de la humanidad, puesto que en Trachilos (Creta) se han encontrado unas huellas humanas que tienen 5,7 millones de años y que hoy por hoy representan el vestigio más antiguo de nuestra especie. Asimismo, el resto fósil de un homínido más antiguo conocido hasta la fecha procede de Grecia, el Graecopithecus, y tiene 7,2 millones de años.

Hasta hace bien poco, siguiendo la tendencia darwinista. se hablaba de que el hombre de Neandertal vivió en Europa hasta la llegada del Homo sapiens, que compitió con él, ocupó su nicho ecológico y, por tanto, lo desplazó, haciéndolo desaparecer. Hoy en día se sabe que el hombre de Neandertal no era inferior físicamente al Homo sapiens; de hecho, era más robusto y con mayor capacidad craneana, y ambos coexistieron durante largo tiempo. Las razones de su extinción son, por tanto, un enigma.

mapa evolucion darwinismo

El mapa actual de la evolución, incorporando los nuevos descubrimientos, rompe con todos los esquemas previos. Como podemos observar en la figura, aparecida en la prestigiosa revista PNAS en el 2015 , en los últimos 300.000 años han coexistido al menos siete humanidades, elHomo naledi, el Homo floresiensis, el Homo neanderthalensis, el Homo sapiens, el Hombre de Denisova, el Homo erectus, el Homo heidelbergensis… lo cual invalida la hipótesis del reemplazo de unos por otros. Además, dentro del grupo Homo cada vez hay más dudas de que unos procedan de otros y todos parecen versiones finales independientes.

Asimismo, la línea evolutiva de los Homo no pasa por losAustralopithecus, ni los Paranthropus, ni losArdipithecus… que han seguido líneas evolutivas paralelas, como se muestra gráficamente en la siguiente figura.

mapa evolucion darwinismo 2

Evolución por medio de mutaciones aleatorias

Otra de las ideas principales del darwinismo es que la evolución no tiene ninguna finalidad y que funciona totalmente al azar, de forma autónoma. Richard Dawkins acuñó el término de Relojero ciego, para refutar la idea de un Dios que hubiese creado la Naturaleza.

En este sentido, el darwinismo ha extralimitado su ámbito de acción queriendo sentar cátedra sobre cuestiones filosóficas y religiosas. Haciendo un mal uso del método científico, se han querido demostrar cosas que no se pueden demostrar ni refutar por medios físicos. La existencia de mutaciones, de variaciones en todos los seres vivos, es una realidad. Que nosotros no entendamos el mecanismo que hay detrás no es un prueba de que este sea aleatorio, sino de la gran complejidad de un cosmos cuyas finalidades y plan de acción están por ahora muy por encima de las posibilidades de conocimiento de la mente humana.

Vemos cómo el darwinismo ha imbricado ideas filosóficas, ideologías políticas, junto con las ideas científicas, cuando estas deberían estar separadas. La idea del azar surgió en la época de Darwin como reacción a la fuerte predominancia de la Iglesia en todos los ámbitos sociales, incluida la ciencia. Argumentando que la Naturaleza funcionaba sola, pudieron sacar a la religión del ámbito de la ciencia. Sin embargo, el argumento no está bien construido lógicamente. Pudo tener su razón de ser y su función en el siglo XIX, pero no tiene validez. Puede parecer que la Naturaleza funciona sola, de forma mecánica, pero también funciona solo un ordenador, y alguien ha hecho el programa informático que lo mantiene en marcha. El usuario lo inicia y puede funcionar solo durante años, y puede ser versátil y puede adaptarse a múltiples variaciones; cuanto más inteligente es la persona que ha hecho ese programa, mayor es la versatilidad del programa informático. Por tanto, que algo funcione solo no es argumento ni prueba a favor ni en contra de la existencia de Dios.

En síntesis, toca reformular la concepción de la evolución humana, atendiendo a los nuevos descubrimientos que se van conociendo y desprendiéndonos de prejuicios que nada tienen que ver con la ciencia ni con el espíritu de investigación científica, que debe mantener una mente abierta e ir construyendo las teorías a posteriori de los descubrimientos, y no al revés.

El hombre sigue siendo un enigma, su aparición sobre la tierra cada vez se retrasa más en el tiempo, estamos ya en torno a los 6-7 millones de años de antigüedad; distinguimos entre procesos de hominización (evolución física y formal) y procesos de humanización (evolución cultural e intelectual), pero no podemos valorar si se han dado simultáneamente o secuencialmente, ni tenemos manera todavía de establecer cuándo el ser humano se convirtió en ser humano o si lo fue desde un principio. Aun con tantas incertidumbres, podemos desechar ya un modelo, el darwinista, que ha demostrado ser erróneo y que ha supuesto un lastre para nuestra capacidad de compresión de lo que pudo haber sido la evolución del hombre. Esto ya es un gran paso adelante.

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