Febrero 2010

Condenados por sus Ideas

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Condenados por sus Ideas

Por Elena Sabidó


"La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo." Platón (427 AC-347 AC)

Si algo ha demostrado la historia es que no siempre reconocemos a los grandes pensadores o a las grandes personas, a aquellos con una mente preclara que pueden ayudar a la humanidad a mejorar y avanzar. Del mismo modo que los grandes héroes siguen un guión similar (nacimiento, búsqueda, caída a los infiernos y renacimiento), los grandes hombres y mujeres asesinados por sus ideas han tenido que pasar por el desprecio de sus coetáneos, juicios no demasiado justos en la mayoría de casos o, incluso, haber sido ejecutados sin tener la posibilidad de defenderse ante sus acusadores, como un simple ajuste de cuentas sin previo aviso.


Muchos de los personajes que han sufrido de este modo ni siquiera son conocidos: gente anónima que ha luchado por defender lo que creían justo y verdadero, pero que de la noche a la mañana han desaparecido del mapa. Por suerte no todos ellos nos son desconocidos y podemos aprender, no sólo de sus ideas, sino también de su final, tal vez para no repetir los errores.

En el siglo V a.c. en Atenas, nació uno de los filósofos fundamentales de la historia: Sócrates. Este gran pensador ya desde joven destacó por su agudeza y su habilidad para la oratoria. Los que le escuchaban no quedaban indiferentes ante su don de palabra y sus claros planteamientos. Fue el creador de la mayéutica (técnica mediante la cual Sócrates hacía preguntas a sus discípulos para que ellos mismos llegasen al conocimiento). Con todo ello se ganó grandes seguidores y defensores, pero también enemistades y envidias. En el año 399 (cuando Sócrates se negó a colaborar con el régimen de los Treinta Tiranos), se le denunció doblemente: por un lado de "corromper a la juventud" y por otro lado de "no reconocer a los dioses de la ciudad". En el juicio se le condenó a muerte por mayoría de votos y aun pudiendo marcharse de manera voluntaria al destierro e incluso escapar, fiel a sus principios y a las leyes de su ciudad, bebió la cicuta y murió precisamente por defender la verdad y la justicia.

Algo más adelante, supuestamente en el año 0, nació un pastor de hombres, Jesús de Nazaret (a pesar de que las fechas de su vida y muerte no están del todo claras). La importancia de este personaje en la historia es innegable. El supuesto hijo de Dios, iniciador de un culto que hoy en día aún se sigue, fue un hombre extraordinario, de gran corazón y generosidad en una época de confusión. La tradición cristiana nos cuenta cómo Jesús transmitía un mensaje de amor, de fraternidad para con todos y su fama crecía cada día que pasaba, por lo que empezó a molestar a otros cultos, pero, sobre todo, a aquellos que ya se confesaban seguidores del mismo dios que él, pues ponía en duda sus métodos y les dejaba en evidencia. Así pues, todos aquellos que empezaron a señalarle comenzaron a poner en duda su "origen divino", pero especialmente su mensaje, que a fin de cuentas era lo más importante. Se le acusó, juzgó y, curiosamente, no fueron los romanos los que le condenaron directamente, sino su propio pueblo el que decidió entre él y otro acusado. Fue crucificado y murió en la cruz entre otros reos.

Hay otro tipo de personajes que perecieron por defender sus ideas. En este caso se trata de defender una fe y por ello se les condenó: los santos y santas cristianos que vivieron martirios similares y la mayoría perecieron de forma violenta. Un ejemplo lo encontramos en Santa Eulalia, que nació en Mérida (Emerita Augusta) en el año 290 y fue ejecutada en el año 304. Cuando esta niña de gran devoción por Dios cumplió los 12 años apareció un decreto del emperador Diocleciano que prohibía a los cristianos su culto. Pero la joven Eulalia se presento ante el gobernador Daciano y le expuso sus quejas ante la injusticia que sentía por no poder rendir culto a su dios. Según la tradición cristiana intentaron que la joven admitiera a los "dioses paganos" con regalos y bonitas palabras pero al ver que Eulalia no renegaba de su fe fue torturada y finalmente asesinada (quemada viva). Este personaje fue santificado su culto es muy popular en España.

"La pluma es más fuerte que la espada" Edward Bulwer-Lytton

Otro gran personaje que pereció por sus ideas fue Hypatia de Alejandría. Nacida en Alejandría (Egipto) sobre el siglo V (aunque las fechas no están claras). Hija y discípula del astrónomo Teón. Esta gran mujer, filósofa y maestra neoplatónica, cultivó las matemáticas y la astronomía, la lógica, las ciencias exactas y las enseñanzas de Plotino. Era líder y maestra de la escuela neoplatónica de Alejandría. No ha quedado casi nada de su obra ni de la famosa Biblioteca de Alejandría, pero por escritos de esa época (por ejemplo los del historiador Sócrates Escolástico), sabemos que Hypatia dio educación a cristianos y paganos sin distinción, muchos de ellos altos cargos de la aristocracia. Pero en esos días las evidentes diferencias entre cristianos y paganos, la lucha por el poder de los diferentes grupos de cristianos y el hecho de ser Hypatia una mujer influyente, finalmente la llevó a una muerte de lo más cruel. Un grupo de cristianos asaltó su carruaje, la golpearon y lapidaron, y no contentos con eso la desnudaron, descuartizaron y arrastraron sus restos hasta un crematorio donde fue incinerada.

Con Hypatia entramos en la época de dominación del cristianismo tanto a nivel social como político, por lo que muchos de los condenados se encuentran principalmente con la oposición de la Iglesia.

En el año 1511 nace Miguel Servet, teólogo, científico y médico. Viajó por España, Francia y Centroeuropa. Mantuvo amistad y correspondencia con diversos personajes, cristianos y protestantes, y escribió sobre temas teológicos como la Trinidad. En estos escritos, Servet nos presenta una visión del cristianismo más cercano al panteísmo ("Cristo está en todo y el mundo está lleno de él"). También considera que el bautismo ha de hacerse ya en edad adulta ("ha de ser un acto maduro y consciente"). Curiosamente su libro más polémico ("Christianismi Restitutio") es a la vez su obra más recordada, ya que en él está la primera exposición en el Occidente cristiano de la función de la circulación pulmonar o menor. Pero en su paso por Ginebra, Servet es detenido y juzgado por herejía. El Consejo de Ginebra dicta esta sentencia:

"Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes.

Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo." Fue condenado y sentenciado a morir en la hoguera el 27 de octubre de 1553.

Otro de los grandes condenados por sus ideas y su enfrentamiento con la Iglesia es Giordano Bruno. Nacido en Nola (Italia) en el año 1548. Ya desde joven, este filósofo empezó a tener problemas y fue acusado de herejía desde casi el inicio de su edad adulta precisamente por poner en duda la composición cosmológica aristotélica dominante en su época. Bruno decía que "el más alto grado del conocimiento humano es la íntima unión con la naturaleza en su sustancial unidad" ("Degli eroici furori") y que "el hombre debe dirigir sus actos en perfecta conformidad a la necesidad natural, así como el ideal para el conocimiento humano consiste en la identificación total con la naturaleza". En 1566 tuvo su primer proceso por herejía, pero no prosperó. En el año 1576 se ve forzado a huir a Roma, acusado de desviarse de la doctrina religiosa. Viajó por Italia, Francia y en Ginebra colgó sus hábitos. Estuvo también viviendo en Oxford (donde compuso la mayoría de sus diálogos italianos) y en Alemania (donde escribió sus poemas italianos). Finalmente se trasladó a Venecia para dar clases a Giovanni Mocenigo, donde es inmediatamente acusado y denunciado a la Santa Inquisición por su propio alumno y es trasladado a Roma donde el 27 de enero de 1593 se le encierra en el Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano. Estuvo encerrado durante casi ocho años a la espera del juicio, en una celda de dimensiones muy reducidas y con demasiada humedad. Se le acusaba por cargos de blasfemia, herejía e inmoralidad, debido a sus enseñanzas sobre la multiplicidad de sistemas solares y el concepto de universo infinito. El ocho de febrero de 1600 se leyó su sentencia, con veredicto de culpabilidad. Fue expulsado de la Iglesia y todas sus obras se quemaron en la plaza pública. Finalmente, el 17 de febrero del año 1600, Giordano Bruno fue quemado en el Campo dei Fiori, en Roma.

Tampoco hay que olvidar a las miles de mujeres que fueron injustamente juzgadas, condenadas y ejecutadas en la hoguera, acusadas de brujería simplemente por vivir una vida más cerca de la naturaleza, usar hierbas medicinales o simplemente saber leer y escribir. La lista es interminable.

"Si sufres injusticias consuélate, porque la verdadera desgracia es cometerlas."

Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC)

Muchos científicos fueron perseguidos, condenados, excomulgados o asesinados por su enfrentamiento directo o simplemente por sus ideas, que no siempre coincidían con las de la Santa Madre Iglesia: Miguel Servet, Galileo, Copérnico, Darwin, Leonardo da Vinci, Pablo Toscanelli, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús y muchos otros, todos ellos por defender teorías tan dispares como el heliocentrismo, la redondez de la tierra, la teoría de la evolución de las especies, la anestesia, las autopsias, los anticonceptivos o simplemente expresar su fe de manera diferente. La Santa Inquisición se atenía a la más estricta de las interpretaciones de "las enseñanzas" de los padres de la Iglesia para condenar a cualquiera que estuviese bajo sospecha. Respondían a una pauta medieval de teología e interpretaban las escrituras bíblicas al pie de la letra como si fuesen verdades únicas e indiscutibles.

Más próximos a nuestros días nos encontramos con casos menos vinculados a la iglesia, pero con aires más reivindicativos, más activistas o defensores de los derechos del hombre, educación, el librepensamiento, la libertad de expresión (artística, política, sexual...) y en demasiadas ocasiones los asesinatos se encubren para que no parezcan condenas por parte de ningún estamento ni político ni religioso.

El 10 de enero de 1859, en Alella, nació Francesc Ferrer i Guardia, pedagogo libertario español que seguía las doctrinas de Rosseau para adaptarlas a una enseñanza de hombres y mujeres libres, sin ataduras políticas o religiosas. Quería librepensadores en la realidad de las ciudades industriales florecientes. A pesar de proceder de una familia muy católica, Ferrer desde joven se posicionó en contra de la Iglesia e ingresó en la logia masónica Verdad de Barcelona. Tuvo que exiliarse a París en 1886 al fracasar el levantamiento republicano que él defendía. Recorrió Europa y en sus viajes elaboró un modo de enseñanza y unos conceptos educativos que más tarde aplicaría en su Escuela Moderna fundada en Barcelona en el año 1901 y cerrada en 1909. Durante este periodo se clausuró en diversas ocasiones y Ferrer sufrió la persecución de sectores políticos y religiosos conservadores de la ciudad. En su escuela tuvo a la vez a más de cien niños y niñas (cosa inédita en esa época); se fomentaba la no competitividad, la enseñanza científica, humanista y no religiosa, el excursionismo al campo, el pensamiento libre y el desarrollo integral de los niños de ambos sexos. En 1909 es detenido y acusado de instigar la "Semana Trágica" (revuelta anticlerical). Tuvo un juicio de lo más dudoso, sin testigos para la defensa, y fue declarado culpable ante el tribunal militar. A las 9 de la mañana del 13 de octubre fue fusilado en el foso de Santa Amalia de la prisión de Montjuïc en Barcelona.

A otros personajes como Abraham Lincoln (1809-1865 U.S.A.) o Gandhi (1869-1948 India), y otros tantos, no les condenaron en un juicio pero fueron asesinados por personas anónimas, pero supuestamente respaldados por grupos que veían amenazadas su posición, intereses económicos o estatus.

Entrando en el siglo XX los casos de asesinatos de personas que defendían la libertad y estaban en contra de las dictaduras políticas y el abuso de los recursos naturales del planeta se multiplican.

Algunos casos son por ejemplo el músico, cantautor y director de teatro chileno Victor Jara (San Ignacio, 28 de septiembre de 1932 - Santiago, 16 de septiembre de 1973). Jara defendía la reforma agraria, la educación y la libertad de expresión. Era un gran defensor de la paz y de las libertades del pueblo. El 11 de septiembre de 1973, el golpe de estado de Augusto Pinochet le sorprendió en la Universidad Técnica del Estado y le detienen junto al resto de profesores y alumnos. Fueron conducidos al Estadio Chile (que ahora se llama "estadio Victor Jara") donde permaneció retenido varios días y sufrió torturas durante horas seguidas hasta que finalmente el 16 de septiembre de 1973 fue fusilado. Allí escribió su último poema: "Somos cinco mil"

Ken Beeson Saro-Wiwa, nacido el 10 de octubre de 1941 en Nigeria, fue un escritor, productor de televisión y activista ecológico, miembro de los Ogoni (una etnia del río Níger). Defensor y presidente del movimiento para la supervivencia de los Ogoni, dirigió una protesta pacifica contra los daños ambientales que varias multinacionales estaban originando en la zona. Estas protestas fueron aplacadas por el gobierno de forma brutal (se calculan más de 2.000 muertos y miles de exiliados) y no se permitió la entrada de ningún periodista. Ken Saro, al igual que los miles de muertos provocados por la represión de la dictadura en las protestas contra las petroleras europeas, fue ejecutado por la dictadura del general Sani Abacha, que gobernaba entonces en Nigeria, el 10 de noviembre de 1995.

En Brasil encontramos a Chico Mendes, un recolector de caucho, ambientalista, sindicalista y ecologista nacido el 15 de diciembre de 1944. Su nombre completo era Francisco Alves Mendes Filho. Luchó contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas. Fundó un sindicato de recolectores de caucho con la intención de que los trabajadores no perdiesen sus trabajos y a la vez proteger la selva. Fue el primer presidente de la Central  Única dos Trabalhadores - ACRE fundada en 1984. Recibió el premio Global 500 por la ONU y la Medalla por el medio ambiente de la organización  Better World Society en 1987. Pero el 22 de diciembre de 1988 dos rancheros que veían en peligro su negocio le asesinaron frente a su casa. Gracias al trabajo de Mendes el problema ambiental y laboral del caucho llamó la atención internacional, y el 2003 el presidente Lula da Silva puso a Marina Silva (compañera de Mendes) en el puesto de Ministra del Medio Ambiente.

Todos estos grandes personajes y muchos otros, dieron su vida por defender aquello en lo que creían. Tal vez no todo el mundo estará de acuerdo con sus ideas pero es innegable que el simple hecho de vivir con coherencia, defender por encima de todo ideas que benefician a toda la humanidad o que nos ayudan en nuestra vida, les confiere un valor y una categoría que bien podrían servir al resto de hombres y mujeres que miramos estos actos. A pesar que algunos de ellos solo fueron chivos expiatorios de otras causas, o que aún hoy en día algunos defienden como justas esas condenas, mirar hacia atrás nos ha de servir para aprender, así tal vez no habrá una próxima vez.

"Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar...." Hypatia de Alejandría

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