Octubre 2010

La herencia del Emperador Amarillo

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La herencia del Emperador Amarillo

Por Graciela N. Kuzsewsky Storch

Según la tradición china, Huang Di, el Emperador Amarillo, es el primero de los emperadores humanos nacido después de que los tres emperadores divinos un Wa, Fa Xi y Shen Nong bajaran del cielo para guiar a la humanidad, período en el que los dioses coexistieron con los hombres, a quienes crearon e impartieron directamente la civilización, incluyendo los trigramas que luego dieron nacimiento al I Ching o Libro de las Mutaciones. Por lo tanto fue el responsable de la transición de una cultura dirigida por los dioses, a otra conducida por los hombres.

Con este emperador, que gobernó desde el año 2698 hasta el año 2598 a.C., se inauguró la etapa de los cinco legisladores; los avances civilizatorios fueron numerosos e importantes: se desarrolló el lenguaje escrito, el calendario lunar, las matemáticas con la numeración sexagesimal y la aritmética, los instrumentos musicales, la cerámica e, incluso, la técnica de la obtención de la seda, que tanta riqueza proporcionaría a China.

Pero la contribución que hoy nos ocupa es la que hizo a la Medicina Tradicional China en todas sus vertientes, incluido el chi kung (chi significa energía, y kung, trabajo). En efecto, fue el autor del Tratado de Medicina Interna del Emperador Amarillo (Huang Di Nei Ching).

Huang Di vivió hace unos 4.600 años. Escribió sobre medicina desde una concepción diametralmente opuesta a la que sostendría la medicina occidental: mientras en Occidente la enfermedad se veía como el mal de un órgano, desde Oriente se veía como producto del desequilibrio energético de todo el cuerpo, y éste no como ente aislado, sino en relación con la naturaleza. En la medicina occidental el hombre es un individuo aislado, en cambio, la visión oriental es holística: el hombre es un ser vertical que une el cielo y la tierra, representando el cielo la mente, el hombre el aspecto emocional y, la tierra, las funciones corporales. El hombre es parte de todas las cosas manifestadas y, como ellas, una expresión más del chi, de la energía o aliento vital creados por la interacción del yang del cielo y el yin de la tierra. Cuando el equilibrio entre ambos se rompe es cuando aparece la enfermedad, y la curación se consigue restableciendo dicho equilibrio.

El tratado se articula a manera de diálogo socrático entre Huang Di y su médico, Qi Bo, comenzando cuando el emperador expresa su preocupación por el hecho de que la gente viviera cada vez menos, envejeciera antes y perdiera tempranamente la capacidad de procrear. Así se van dando respuestas y soluciones a los diferentes transtornos y enfermedades, tanto físicas como emocionales y mentales, que aquejan a los seres humanos, al mismo tiempo que se brindan los elementos necesarios para proteger al hombre de las influencias perniciosas. Entre otras consideraciones, el tratado desarrolla el concepto de energía heredada de nuestros padres, cuya cantidad limitada reside en los riñones y que se desgasta con el transcurso del tiempo; la teoría de las cuatro estaciones con su influencia sobre los cinco órganos y el comportamiento y la alimentación adecuada a cada una de ellas para conservar la salud; la teoría acerca de la interrelación mutua entre la energía vital y la energía de la naturaleza; consideraciones sobre la utilidad de la teoría del yin yang; la teoría de los cinco elementos (fuego, agua, madera, metal y tierra) con sus ciclos de creación y destrucción mutuas y su influencia sobre los cinco órganos yin, que son el corazón, los riñones, el hígado, los pulmones y el bazo-páncreas, así como la teoría sobre los cinco sonidos y los cinco sabores.

Obviamente, la paternidad sobre la Medicina Tradicional China es innegable, ya que es el texto más antiguo donde aparecen técnicas como acupuntura, incluyendo puntos de aplicación de agujas, moxibustión, fitoterapia, dieta, ejercicio y tui na (masaje), pero lo interesante es que hace hincapié en la prevención de las enfermedades, el método de “alimentar la vida”; así, en el capítulo V de Consideraciones acerca del contenido y utilidad de la teoría del yin yang, dice: “El inteligente podrá seguir el método para alimentar la vida como medida preventiva, mientras que el tonto sólo utilizará alguna medida cuando se presente la enfermedad; de esta forma su energía esencial ya estará débil”. Entre los aspectos básicos del método para alimentar la vida están la interrelación armoniosa entre el hombre y la naturaleza, adaptándose a sus cambios; nutrir y alimentar el cuerpo; y reforzar la energía ancestral con procedimientos como el chi kung, a través de ejercicios físicos y respiratorios. Así, en el Tratado acerca de la armonía entre las cuatro estaciones y el espíritu humano, dice: “Tras una noche de sueño, hay que levantarse temprano por la mañana, bajar al patio, soltarse el cabello y relajarse; dejarse ir y mover el cuerpo muy, muy lentamente y con atención. Practicando esto se puede realizar el deseo de vivir con salud”.

El chi kung es el sistema de trabajo físico y mental para activar la energía curativa de la salud del cuerpo, la mente y el espíritu, que al favorecer la circulación de la energía por los canales y meridianos del cuerpo, previene los estancamientos de chi que originan la enfermedad, y como consecuencia de ello nos ayudan a mantener una existencia larga, vital y plena, sin excesos ni abusos, promoviendo la salud, estimulando el sistema inmunológico, mejorando la circulación de la sangre y retrasando el envejecimiento o, cuando menos, consiguiendo una vejez sana y activa.

Según los archivos históricos que se conservan, el Emperador Amarillo reinó durante cien año, y su reinado fue próspero y pacífico, “el Tao gobernó China y la gente vivió en un mundo humano divino”. Dice la tradición que al final de su reinado, cuando contaba 111 años, Huang Di construyó un gran barco al pie del monte Qiao. Cuando el buque estuvo terminado, una gran grieta apareció en el cielo y un dragón dorado descendió para buscarlo; el emperador y setenta funcionarios ascendieron al cielo a lomos del dragón. Una bella manera de expresar que el hombre, a través de su conducta y de la búsqueda espiritual, puede regresar al Tao. Hoy se venera al Emperador Amarillo en el templo erigido en su honor al pie del monte Qiao, en la provincia de Shanxi, como reconocimiento a un gran civilizador.

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