Septiembre 2020

El baile, de Izal

Escrito por  Joan Bara
El baile (Izal) El baile (Izal)

Si juntamos a los Beatles, Queen y Jorge Drexler y le añadimos un poco de Extremoduro, tenemos a una de las bandas más exitosas de los últimos años. Indie, por, rock, qué más da… Izal es, sobre todo, música de calidad.

Y esa calidad también acompaña sus letras, aunque Mikel confiesa que no le gusta hablar del significado de sus composiciones. He elegido El baile porque creo que es una canción que destila optimismo, una cualidad que en los momentos actuales pienso que es muy necesaria.

Ya importan menos las penas

que antes nos dolían tanto

y mientras la gente cuerda grita, llora,

sufre y niega, a los locos nos verán bailando.

 

Y mientras todo se derrumba,

a los locos nos verán bailando.

Ser optimista entre tanto dolor y sufrimiento puede incluso resultar ofensivo. Dentro de la filosofía oriental existe un concepto que en ocasiones ha sido malinterpretado. Estoy hablando del karma, y a veces escuchamos que todo lo que ocurre es por karma (como una especie de determinismo) y que, por tanto, no tiene sentido luchar. Encontramos también filósofos, que podríamos calificar como pesimistas (Voltaire es un buen ejemplo), que afirman que «el optimismo es la fe de los imbéciles».

Platón, Plotino, Pitágoras y otros filósofos coinciden en que la filosofía es amor a la sabiduría, es buscar el conocimiento para tratar de resolver las grandes preguntas: ¿quién soy, de dónde vengo, a dónde voy?

Estos tres filósofos y tantos otros fueron optimistas. Tal vez el ser optimista está relacionado con conocer el sentido de la vida. Si tratamos de entender lo que nos sucede en la vida y que nosotros formamos parte de un Todo (ahora nos hemos podido dar cuenta de ello), tal vez lleguemos a la conclusión de que la existencia tiene un sentido, y esa conclusión nos ofrece seguridad y también optimismo.

Es evidente que nuestro mundo no es el mejor, pero puede ser mejorado. A lo largo de estas semanas hemos escuchado en muchas ocasiones que «cuando esto acabe, no podemos seguir igual que antes», «algo tiene que cambiar, no podemos caer en errores del pasado».

La posibilidad de que algo cambie para mejor empieza por ser optimista. Pero ha de ser un optimismo filosófico y, sobre todo, práctico. Hemos dicho que nuestro mundo es mejorable, pero eso no depende de alguien o algo que vaya a bajar desde los cielos y nos solucione el problema sin que tengamos que esforzarnos. No, depende de nosotros mismos.

La actual pandemia va a remover conciencias y eso está bien, pero no tengo tan claro que los cambios vayan a ser muy profundos si no empezamos a cambiar cosas en nosotros mismos. No pidamos a los demás que cambien, ¡hazlo tú mismo!

 

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