Jueves, 01 Noviembre 2018 00:00

Enfermedades que matan: la crueldad

¿Qué sentimiento se despierta cuando vemos surcos húmedos en el semblante ajeno, producidos por la torpeza o la perversidad humana? Se nos dice que el ser humano es todo corazón, y si no es así, ¿aunque tenga figura humana sigue manteniendo esta cualidad?

Cuando nos vemos frente al dolor, nos hacemos preguntas que quieren indagar el porqué de ciertas actitudes, y una de ellas es la crueldad. ¿Qué se esconde detrás de la crueldad? ¿Qué motiva a las personas a encontrar placer en el dolor ajeno?

Para entenderlo, además de exponer la definición de crueldad, es importante explicar otros conceptos que nos van a ayudar a comprender mejor este tema, como la agresividad, la psicopatía, la empatía y la piedad.

Crueldad

Esta palabra viene del latín crudelitas, es decir, crudo, que se recrea en la sangre, porque divierte. Es el placer por lo crudo o descarnado, es todo acto de impiedad o de inhumanidad porque se goza haciendo daño a otros o a uno mismo.

¿La crueldad es humana, es decir, se da solo en humanos? Parece ser que sí. Esto choca bastante, pues se cree que también se da en otras especies no humanas y esto se debe a que confundimos agresividad con crueldad.

Agresividad

La agresividad es toda acción que está en relación con hacer daño a alguien o algo y que es de carácter impulsivo.

Podemos ser agresivos con una planta, con un animal, con una persona o con un objeto. Por ejemplo, estamos tratando de clavar una punta en una pared y en lugar de darle con el martillo nos damos en un dedo, algo muy típico; nos enfadamos y en un momento de impulsividad lanzamos el martillo contra la pared contraria. Hemos actuado de forma agresiva, violenta, pero no por ello hemos sido crueles. Lo que ha sucedido es una descarga emocional producida por el enfado, es el fruto de un momento de frustración. La impulsividad es un instante de descontrol emocional que anula la razón. La crueldad no es un momento de descontrol, es algo que se busca deliberadamente porque da placer.

Una persona agresiva no quiere decir que sea cruel. Puede llegar a serlo, depende de la actitud interior. Un animal puede ser agresivo pero no cruel; el sádico tiene sentido del bien y del mal y elige el mal porque disfruta haciendo daño.

Hay perjuicios físicos, psicológicos y mentales.

Físicos. Son los más conocidos por su evidencia, es la tortura física, hacer sufrir a otros maltratando su cuerpo o el propio cuerpo: golpear, romper, quemar, violar, encadenar, matar, etc.

Psicológicos. Es la tortura psíquica: intimidar, denigrar, coartar, limitar, criticar, menoscabar, ofender, racismo de todo tipo, acosar, etc.

Mentales. Entra dentro de la tortura mental difamar, calumniar, engañar, mentir, manipular, etc.

ENFERMEDADES QUE MATAN la crueldad 1

El objetivo principal de la crueldad es el placer. Para alcanzarlo, se requiere de una composición creativa donde se disfruta con la propia producción, es fantasear con la ruina de otros, buscada y elegida conscientemente. El cruel se divierte creando y recreando en su mente la tortura física, psíquica o mental, o todas a la vez, y goza llevándola a cabo. Por esta razón es por la que puede ser cruel una persona y no otra especie; el animal no crea ni recrea, actúa de forma instintiva e impulsiva.

La psiquiatría nos dice que las personas no nacemos crueles, a no ser que tengamos una tara en el cerebro desde nacimiento o por accidente. Descartando los defectos físicos, la crueldad es algo que se aprende porque se busca. También es verdad que se puede nacer con tendencia a la crueldad, como se puede nacer con tendencia a ser alcohólico, pero el que nace aún no lo es, una buena educación le llevaría a no caer.

Por la naturaleza humana se nace con tendencia altruista, a empatizar con los demás, a buscar el bien propio y ajeno, a sentir el dolor del otro, a compadecernos, a querer ser justos, buenos.

La mayor parte de las personas crueles lo son culturalmente, es decir, que nuestra cultura es propensa a formar sádicos porque, habiendo o no una afinidad, como se inculca la deshumanización podemos contraer esta enfermedad y morir como humanos. Si nuestra personalidad ya tiene la tendencia, es una opción fácil, pero aun así esa alternativa se elige, es responsable uno mismo, porque aunque la cultura inclina, no todos eligen esa opción, algo hay en la conciencia que nos persuade de escoger lo peor y ese algo se ha trabajado; uno se construye a sí mismo.

La deshumanización a la que contribuye esta cultura llamada tecnológica se debe a una escala de valores falsa. ¿Qué ideal de vida se inculca?

Lo más importante, el valor número uno que se nos enseña es lo material: todo es materia, más allá de ella no existe nada. Una vez que se toma esto como real, viene una consecuencia lógica, una escala de valores que son materiales: la economía, los bienes y el cuerpo. Lo principal es el dinero o bienes que cada uno tiene o puede conseguir. Después viene la familia, la estética, el trabajo, la salud… Por dinero se pierden amistades, se rompen familias, se pone en riesgo la salud, se vende lo que se creía más querido o lo más sagrado.

Mientras todo va bien es fácil aparentar humanidad, porque es natural querer ser humano. En las épocas de bonanza todo guarda una apariencia, pero a un marinero se lo prueba en la tempestad, ahí podemos decir que es marino, como el valor del soldado se demuestra en la guerra y no en la paz. Tendríamos que imaginarnos en situaciones difíciles para ver si actuaríamos por necesidad o por crueldad. Ojalá nunca pasemos por eso, por la de elegir mi provecho, mi bien, mi beneficio antes que el del prójimo, y además disfrutar con ello.

El mundo tiene mucho odio y rencor acumulado y esto lleva a tanto dolor y sufrimiento que hace huir a las personas hacia el otro extremo, a buscar el placer. Pero como estamos ante una escala de valores basada en lo material, lo que me va aportar dicha incluye dolencia ajena, porque el placer contiene la semilla del egoísmo, que germina desde el momento en que nos movemos para satisfacerlo.

Psicópata

Psico significa ‘alma’ y patos ‘dolencia’; se traduce por ‘muerte del alma’. Al psicópata se lo define como una persona fría, sin emociones, calculadora, sin alma. Un psicópata no tiene por qué ser cruel, puede llegar a serlo, pero no todo los psicópatas lo son. Por ejemplo, el que busca un beneficio propio, cuando eso es lo único importante; por eso anula sus emociones y emplea nada más que la mente para lograrlo. Es un psicópata, pero no tiene por qué ser cruel. El sádico sería aquel que busca placer con el dolor ajeno y se ensaña porque goza. Hay psicópatas que no son asesinos o torturadores.

Nuestra cultura ha creado al psicópata corporativo; está nombrado así por la psiquiatría. Están a la cabeza de pequeñas, medianas y grandes empresas, así como de partidos políticos, cuyo único fin son ellos mismos, su poder. Les dan igual las personas, su interés es su ambición. Podemos encontrarnos un psicópata corporativo muy educado a la cabeza de un gran banco que no tiene en cuenta a las personas sino los números; su motor es que él logre sus objetivos, sin más. No está pensando y buscando la manera de arruinar a sus clientes porque disfrute con ello, su interés es su provecho sin importar que otros se beneficien o no.

El psicópata lo es por matar su alma. Mata toda emoción en pro de su interés personal. El psicópata cruel sería aquel que disfruta sabiendo que por su culpa se sufre, porque goza teniendo poder y control sobre los demás. El sádico ha tenido que matar en su interior una parte muy importante de su esencia para anular su percepción del bien y de la justicia. Una persona así no tiene empatía ni piedad.

Empatía

La empatía es un sentimiento de identificación con el otro, es la persona que se apasiona internamente, por lo que es contraria al psicópata, que no siente nada. La empatía requiere ponerse en el lugar del otro, en sus zapatos, es sentir lo mismo que siente y así comprender por lo que está pasando, lo que nos lleva a identificarnos y apiadarnos.

La empatía es algo natural en las personas. Hoy parece que requiere de esfuerzo porque no es lo que abunda. En la empatía, lo primero es el otro y después uno. ¿Vivimos en un mundo donde se favorezca esto? No. Vivimos en un mundo donde se fomenta y se enseña que lo primero es uno mismo y después los demás: «Hijo mío, no seas tonto, no seas bueno, golpea antes de que te golpeen». ¿Dónde queda la piedad?

Piedad

Se entiende por amor al prójimo, aquello que predican todas las religiones: no hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti mismo. ¿No queremos sufrir? No hagamos sufrir a los demás. Eso es piedad.

¿Qué nos propone la filosofía?

Propone buscar la felicidad en lugar del placer. Tenemos el deber de ser piadosos, de empatizar con los demás. Es nuestro sino como seres sociales, porque eso es lo que nos hace realmente felices.

Placer y felicidad son logros diferentes. La felicidad es una conquista humana, requiere de esfuerzo, de disciplina, de voluntad; es la felicidad de la victoria que da honor. ¿Por qué subimos a las cumbres de los grandes montes? ¿Por qué luchamos con nuestra pereza física, psíquica y mental para lograr una medalla deportiva? ¿Por qué se han dedicado vidas a favorecer a otros para sacarlos de la pobreza? ¿Por qué hay idealistas que luchan por un mundo mejor para todos? Esta superación personal nos reporta gloria, realización humana, felicidad. El placer es animal, es la satisfacción del deseo por el deseo en sí; una vez complacido, se experimenta un vacío más grande que nos impulsa a buscar más placer para llenarlo.

La felicidad tiene como laurel la plenitud, la riqueza humana. La felicidad lo es sin menoscabar o menospreciar a los demás, los incluye, y eso la hace auténtica.

Todo acto que incluya a la humanidad, que la potencie y nos potencie como individuos nos hace felices. Todo suceso que denigre o haga de menos a otros, aunque nos haga disfrutar, habla de una pobreza interior, de una escasez empática y de una excesiva importancia personal que está basada en una estrechez mental, en un alma deshumanizada, enferma y moribunda.

El ser verdaderamente humano no se logra por evolución sino por decisión; ahí está la diferencia entre ser animales racionales y ser individuos conscientes. Es una conquista, un trabajo lúcido, un logro por esfuerzo voluntario que aporta felicidad. El placer conlleva naturalmente el dolor, la felicidad es otro estado sin polo, está por encima de los opuestos porque es una conquista vertical.

Una escala de valores auténtica

La felicidad, para que sea un logro real, debe responder a una escala de valores auténtica: poner en primer lugar lo que es superior, que son los valores que nos agrandan o nos potencian como seres humanos. Esos valores son los que nos dan salud y vida. La crueldad mata la conciencia porque la hunde en un egoísmo vigoroso, extremado. La crueldad es síntoma de que hemos degenerado como seres humanos.

El psiquiatra Víctor Frankl cuenta que cuando quiso aprender a pilotar, descubrió algo esencial para la vida y que ya había visto antes, pero no del todo comprendido. Aprendió que si uno va en avión y quiere llegar a un lugar, tiene que tener una serie de cosas en cuenta, como el viento y las turbulencias. Por ignorancia, lo que uno piensa es en viajar en línea recta hacia su destino.

En la vida hacemos lo mismo. Uno quiere llegar a ser mejor persona y se proyecta en una línea recta hacia el futuro. Por ignorancia no tiene en cuenta las dificultades de la vida. Al pilotar, se enseña que para llegar al destino hay que dirigirse hacia un punto más elevado; solo así se llega realmente a la meta, porque si no se tienen en cuenta las dificultades, acabamos en un punto más bajo de las coordenadas establecidas. Como personas, si queremos llegar a ser mejores, completos, felices, debemos dirigirnos hacia los ideales: fraternidad, altruismo, alegría, generosidad, eclecticismo, justicia, bien, belleza, verdad, valor, etc. Solo así llegaremos a ser.

Un ideal de vida requiere de valores. La conciencia debe elegir de forma voluntaria una ética, unas costumbres de vida que desarrollen su potencial humano. Lógicamente esto requiere de cultivo. La evolución o llegar a destino no es algo que se improvisa, es algo que se trabaja. El aprender nos permite ver, el conocimiento pone luz en nuestro camino evolutivo, nos da un mapa con la ruta más corta y directa trazada, nosotros somos los que debemos caminar.

Si no elegimos forjarnos en la ética, por gravedad, por deterioro, nos anclamos en una mente egoísta, que lo es por tener deseos, que no tienen por qué ser malos, pueden ser buenos, pero son egoístas porque buscan un beneficio personal. Una conciencia cultivada en los valores despierta a la realidad de uno mismo y de la humanidad, de la vida y del destino.

A continuación, dejo un cuento sufí que nos muestra una conciencia despierta y cultivada. Es el cuento del mejor discípulo y la paloma.

Había una vez un Maestro que tenía muchos discípulos, pero que siempre alababa a uno por sus grandes cualidades humanas: por su generosidad, su piedad, su valor y su amor.

En tanta estima lo tenía que los demás discípulos se quejaban de que mostrara tan abiertamente su preferencia. Hasta que un día exigieron al Maestro que les diera la oportunidad de demostrale que se equivocaba. El Maestro aceptó. Reunió a todos sus discípulos y les dijo que el mejor sería aquel que obedeciera sus órdenes.

Les entregó a cada uno una paloma y les dijo que fueran a lugares donde nadie les pudiera ver, donde estuviesen solos, y cuando realmente estuviesen solos mataran a la paloma y volvieran a su lado con el ave muerta.

Todos se fueron corriendo en busca de un lugar solitario. Al cabo de un rato, poco a poco, fueron volviendo los discípulos, orgullosos de haber obedecido, de haber cumplido su misión. Todos volvieron menos uno.

Pasaron las horas y llegó la noche. Todos sonreían satisfechos de haber cumplido el mandato de su Maestro antes que el favorito, que aún no aparecía.

El día amaneció y todo compungido y desolado llegó aquel con la paloma aún viva entre sus manos. Con sollozos pedía perdón a su Maestro por no obedecer, pues allí donde él se escondiera siempre estaba presente su conciencia, que le miraba y le impedía cometer tal crimen.

Una conciencia así requiere de valores éticos, de costumbres que permitan vivir un ideal de realización humana. Solo así nos sentiremos sanos, vivos y felices.

 

Publicado en Sociología

Entrevistamos a Manuel Almendro, doctor en Psicología y psicólogo clínico, pionero de la psicología transpersonal en Europa y España. Es profesor y conferenciante, y ha publicado Psicología y psicoterapia transpersonal , Chamanismo, La consciencia transpersonal, Qué es la curación y Psicología del caos, entre otros. Dirige el centro Oxigeme sobre psicología de la consciencia, donde integra su experiencia clínica con modelos científicos, sabiduría oriental y tradiciones americanas.

¿Quién es Manuel Almendro?

Digamos que soy el que estoy, comprometido con ser un obrero más de este universo, con encontrar el sentido al sufrimiento con el que mi profesión de clínico me pone de bruces cada vez que se me acerca una persona a recibir tratamiento, incluidos los psicólogos y médicos que acuden a formarse en Oxigeme, que es la escuela que he creado para tal fin y que lleva ya treinta y ocho años de andadura.

¿Qué le llevó a estudiar y difundir lo transpersonal?

Fue cuando aún cursaba mis estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona; escuché noticias sobre los movimientos californianos y me encontré con el zen. Investigué sobre la consciencia y el sentido de la vida. Fue un despertar fulminante y supuso encontrar la vía que sigo hasta hoy. Me produjo una apertura a la fiesta de la vida, a saber, que los obstáculos son oportunidades y que los síntomas, en mente y cuerpo, son propuestas para entrar en la curación como un acceso a la consciencia. Entendí que la psicología no tenía que ser enfermista , sino más bien un tratamiento-acogida con base en la esperanza. Este era el mensaje de lo transpersonal por entonces. Otro hallazgo primordial fueron los indígenas mazatecos de México y de la Amazonia.

¿En qué situación está hoy esta disciplina de la psicología?
Al principio, mi trabajo consistió en explicar qué era la psicología transpersonal; después me metí en el callejón de explicar lo que no era, cuando aparecieron las modas new age esotérico-mágicas.
Los aciertos se dieron en un principio; los pioneros como Anthony J. Sutich y Juan Rof Carballo desmantelan la ideología de que el ser humano, la sociedad y la vida se reducen a una máquina programable. El racionalismo resultante establece que la vida es solo materia autómata lineal marcada por la causa y su efecto. Esto es cierto en un determinado nivel de realidad. La complejidad de los sistemas vivos implica una materia inteligente: son los nuevos paradigmas científicos. La psicología transpersonal propone que la nueva psicología, sin desperdiciar el pasado, ha de evolucionar hacia una síntesis capaz de maridar sabiduría intemporal y ciencia moderna. Oriente y Occidente se dan la mano, y lo espiritual y la consciencia regresan a la vida: se trata de trascender el ego.

El presente y futuro de la psicología transpersonal presenta una situación complicada porque hay bastante confusión.

¿Qué prevé para la psicología transpersonal en España y en el mundo?
En España hay gente intentando impulsarla con conferencias y congresos. Pero en Alemania el colegio de psicólogos ha prohibido usar el término. Realicé una encuesta sobre la situación de la psicología transpersonal en los cinco continentes y estamos preparando un libro entre Douglas MacDonald, de la Universidad de Detroit, y yo mismo sobre ello.

¿A qué se refiere usted con «caos» y cuál es su utilidad?
Caos es la forma en que la Naturaleza despliega su poder evolutivo. En las publicaciones, teoría y práctica, que desarrollamos en el proceso Oxigeme, entender el desorden, el caos, de forma positiva, ha abierto el camino en nuestra forma de hacer psicología y psicoterapia. El sufrimiento, vivido de forma natural, sin apegos enfermistas , es la clave del proceso evolutivo. Desdramatizamos la «patología» convirtiendo el obstáculo en palanca. Trabajamos con procedimientos a partir de la disolución y la resolución de la memoria, la herida familiar y genealógica, que no desparece por conocer solo los espacios geográficos de los antepasados. La «buena ciencia», desarrollada entre otros por Ilia Prigogine y Francisco Varela, marcan un camino clave. Creo que las teorías del caos son un puente para investigar en la consciencia.

¿Qué importancia tiene el mirarse uno hacia adentro y qué hacer con lo contradictorio que uno percibe dentro de sí?
Estamos en un momento de vértigo en que mirar para sí es de vital importancia para seguir «vivos». Hoy vemos cómo las explosiones emocionales programadas en deportes, política o consumismo, campan a sus anchas. La mirada interna ofrece la oportunidad de la «Gran Pregunta» que penetra en el «Gran Silencio»; y que, si se mantiene, va desgranando respuestas fundamentales. Por ello entendemos la curación no solo como transformación, sino como acceso al autoconocimiento que se retroalimenta con el conocimiento colectivo, y a abrir la compuerta que la sabiduría intemporal nos ofrece. La meditación- mindfulness y la vibración inducida, entre otras tecnologías, ayudan a abrir estos espacios.

libro  manuel almendro 1

¿Cómo relaciona filosofía, psicoterapia y espiritualidad?
La «buena filosofía» puede abrir puertas hacia el mundo interior. Hay filósofos que ofrecen una vía de revisión filosófica de la propia existencia. Hay también revisiones muy interesantes a niveles sociales como la realizada por los situacionistas y la aguda crítica a la sociedad de espectáculos . La curación social forma parte de la clave y merece que nos detengamos un momento. El verdadero cambio se fragua primero en lo personal y, desde aquí, en lo colectivo; es decir, forjar el ser social desde abajo. Pero si se trata de explosiones emocionales (sobre todo si son programadas por el poder de los medios) en los que la razón no existe, ¿quién controla mi mente?, sobre todo cuando las identificaciones colectivas someten la independencia personal.

Me llama la atención cómo se fomenta el odio en las sociedades y cómo la inconsciencia se apodera de las masas. Da la impresión de que estamos en épocas prebélicas, e incluso en una guerra silenciosa. El odio, y la violencia que genera, nos inunda en la acción-reacción.

En Oxigeme, la psicoterapia aborda la unidad y la totalidad del ser humano y el grupo humano. Cuerpo-mente-sentimiento y consciencia-energía constituyen una unidad. Para que la consciencia se haga evidente, se ha de hacer un trabajo purgativo duro pero eficiente. Trabajamos con fractales, rutas disipativas, corazas y con el cuerpo. El caos es decisivo para acceder a un nuevo orden, que implica que la persona se disponga a encontrar su lugar en este mundo. Es entonces cuando la espiritualidad aparece por sí sola y, en línea con el zen y las medicinas indígenas, se da una correlación entre cuerpo-consciencia-cosmos.
El peligro de que lo económico prime sobre la salud, la ciencia y el conocimiento, en general es una amenaza.
La psicología implica una práctica y es un error importante que se le llame psicología transpersonal a producciones que son pura filosofía.

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¿Cree posible un cambio de conciencia, hacia una región conciencial más pacífica, integrada o elevada, para la Humanidad?
Sí, pero después del caos. Creo que vamos hacia la raza de la consciencia, que nada tiene que ver con razas físicas, pero sospecho que vienen tiempos de destrucción. ¿Por qué? Porque hemos fabricado una vida basada en los instintos de poder, éxito, dinero y consumo de sexo.
Después de superar este reto tendremos la posibilidad del cambio hacia otro nivel de consciencia, que ha de ser primero individual, para retroalimentarse con lo colectivo. En la humanidad planetaria está la clave.

¿Qué propiciaría ese cambio de conciencia a mejor?
El proceso curativo de la rabia, la venganza y el odio, a niveles personales primero y progresivamente a niveles de grupo, es piedra angular para un cambio real, interno y profundo. El viejo mundo se desplomará con sus intereses. Se ha de comprender que la historia de la humanidad es la historia del ser humano como unidad. Ningún pueblo se escapa de la animadversión, aunque no todos los pueblos han contraído la misma responsabilidad. No nos olvidemos de los animales y plantas que masacramos a diario y de los excesos de la cultura industrial.
Hay esperanzas; cada día hay más personas interesadas en la vida natural, ecológica, yogas, meditación, replanteamiento de la vida colectiva y social, retiro del mundo consumista, etc.

¿A qué se refiere en sus libros con «crisis emergente»?
Comprende y trata el sufrimiento y sus síntomas como una oportunidad. Representa un cambio inesperado, que produce una ruptura límite con la manera en que la persona está viviendo su vida hasta ese momento. Esta ruptura afecta a su situación emocional, mental, familiar, social. El individuo puede sentirse sumido en una gran confusión. Lo ideal es un tratamiento que no yugule esa experiencia para que ese «caos» pueda resolverse en «curación» a partir de una reorganización de la vida personal. Cada vez más, son crisis con relación al sinsentido de la vida para muchas personas, y no ha de ser contemplado como un hecho patológico sino evolutivo.

¿Cómo podemos integrar las sabidurías antiguas con la mentalidad actual sin caer en estados primitivos?
Tras décadas investigando y practicando, creo que hay que prepararse como lo hacen los indígenas cuando respetan su propia tradición.
La globalización ha hecho posible el acceso a tradiciones milenarias, y a veces no se hace con el debido respeto. Nuestro mundo occidental va con demasiadas prisas, competitividad y oportunismos. Primero ha de haber honestidad.
La respuesta es ofrecer un método práctico válido, que genere transformación efectiva.
Trabajamos con un primer ciclo en el que se resuelve y disuelve la sombra de la herencia, basada en fractales (patrones complejos de formas de vida) y traumas. A medida que se va resolviendo, un segundo ciclo aparece, en el que la vivencia de la consciencia va apareciendo por sí sola. Es imposible resumir aquí un proceso en el cual integramos la psicología occidental, el zen y las medicinas tradicionales indígenas.

¿Cuál es la utilidad de la meditación?
La meditación, como la oración, es en sí un ejercicio de detención del pensamiento. La meditación aquieta, calma la respiración y la hace profunda; y, poco a poco, el pensamiento incesante, las emociones que explotan, van disminuyendo, hasta que aparece el silencio y la naturaleza auténtica emerge. Puede emerger la paz, pero también el inconsciente abrupto.
La utilidad de la meditación es incalculable y a través del mindfulness vemos el impacto creciente en nuestras sociedades. Forma parte del proceso Oxigeme, desarrollando variantes que permiten a la persona ir accediendo a decisivos grados de profundización, trabajando al mismo tiempo las emergencias que puedan derivarse de esta práctica.
Por ello es de agradecer el esfuerzo de las escuelas, tibetanas en general, entre otras muchas, que están introduciendo este saber milenario. En todo el mundo vemos personas que ofrecen su tiempo para que estas escuelas progresen infundiendo consciencia, a fin de que se vaya disolviendo el odio y que la angustia existencial de fin de civilización vaya encontrando en la meditación personal y colectiva una vía para amainar el sufrimiento existencial de nuestro tiempo.

 

¿Qué es lo mejor y lo peor de sus años como terapeuta?
Lo mejor, ver año tras año, el abrazo sincero, profundo, de los pacientes cuando acaban cruzando el desierto, y a partir de ahí saber cómo cruzarlo.
Lo peor, el fracaso, el no saber a tiempo que uno no ha de estar en medio de trifulcas de escuelas.

¿Cuáles son sus próximos libros y proyectos?
El gran proyecto es disponer de espacios y terapeutas formados para tratar a personas que pasan por un bache en su vida y disponer del tiempo que necesiten para su curación. Hacer terapia a cualquier hora y en cualquier día hasta resolver los problemas de una forma no represiva, sino de transformación y consciencia, de las llamadas crisis espirituales, crisis existenciales, choques vitales, rupturas sentimentales; en fin, crisis emergentes. Necesitaremos de ayuda y generosas ofertas para alcanzar este reto.
Saldrá un libro sobre chamanismo, en castellano e inglés. Los procesos de formación para profesionales de la salud seguirán aproximadamente en febrero 2018. El proceso Oxigeme sigue viento en popa. Gracias por darnos a conocer.
Más información: www.oxigeme.com

Publicado en Entrevistas
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